Este gobierno socialista que por motivos ideológicos privó a Rosario de su casi centenario zoológico, en vez de mejorarlo, no restauró la artística fuente de los españoles, probablemente también por ideología (data de la época del centenario de mayo y es representativa del arte burgués). Está consumando, también por ideología, el desguazamiento de la noble y centenaria institución del Hogar de Huérfanos, previa campaña de demonización de la misma. Digo que lo hace por ideología porque a la clase política no le gusta que las instituciones privadas compitan con las estatales y por ende le sustraigan migajas de poder. El Hogar, como la fuente de los españoles, también tiene un origen burgués y para colmo sus fundadores y directivos eran preponderantemente católicos, o sea la antítesis del socialismo que es más bien ateo y hostil o frío hacia las religiones. Para justificarse magnificaron los supuestos abusos que hubo allí, estigma que hacen extensivo a instituciones similares. Pero dado que abusos también hay en familias biológicas, puede haber en familias sustitutas, y asimismo en escuelas, hospitales y geriátricos. Entonces ¿qué hacemos, cerramos por precaución todas esas instituciones, o las perfeccionamos y controlamos? El reemplazo que proponen —familias sustitutas- no alcanza porque las mismas no son suficientes para cobijar a los niños en problemas, no sólo los que hasta hace poco estaban institucionalizados, sino también, a los miles que habría que sustraer total o parcialmente de familias biológicas desquiciadas que los mal educan y permiten que hagan escuela delictiva. En vez de cerrar el hogar habría que multiplicar los albergues donde los niños y adolescentes concurran durante todo el día, o incluso estén asegurándoles educación, recreación y trabajo. En ese sentido, habría que rehabilitar el antiguo Hogar Escuela de Granadero Baigorria respecto al cual todos peronistas y no peronistas, concordamos que fue un acierto. En cuanto a la invocación de la ley denominada de Protección de los Derechos de los Niños, la misma es nefasta ya que enfatiza derechos pero nada dice sobre deberes, obligaciones o compromisos de los menores, e insólitamente en su largo articulado en ningún momento emplea el término "educación" con lo cual está todo dicho. Es una típica ley demagógica y populista. Con la proliferación de menores mendigando o delinquiendo y la ausencia masiva a los colegios y los excesos del día de la chupina está demostrado adónde nos están llevando estos ideólogos progresistas.































