Algunos dicen que por ser sanguíneos y apasionados los argentinos siempre encontramos alguna dicotomía para enfrentarnos. Comenzando con Moreno y Saavedra; continuando con unitarios y federales, peronismo y antiperonismo, Ford y Chevrolet, Central y Ñuls, capital e interior, norte provincial y sur provincial, gobierno y oposición, entre otros. Otros dicen que es porque cada acción tiene su reacción o porque se cumple la ley de los opuestos. ¿No será que todo esto está inducido y no surge espontáneamente, para así no tratar los verdaderos problemas de fondo en nuestro país? Todos cometemos errores, todos tenemos aciertos y todos dejamos a veces temas sin tratar. Acá no se trata de buscar un culpable, sino de acercar las soluciones. A la gente común no nos interesa quién lo lleve a cabo, sino que de una buena vez se planifique, se proyecte, que dispongamos de un plan B y de un plan C que luego de 27 años de democracia la clase política no siga en deuda. Y que la gran nación Argentina no sea una utopía.
































