En la bula o documento pontificio del Papa Pío IX, denominada "Ineffabilis Deus", del 8 de diciembre del año 1854, la Inmaculada Concepción de María quedó consagrada como dogma, como doctrina revelada por Dios. El Papa Pío Nono formuló el anuncio desde la Basílica de San Pedro en Roma, ante la presencia de numerosos dignatarios de la Iglesia y embajadores. A continuación comenzaron a sonar al mismo tiempo campanas en las 300 torres de la ciudad, y miles de palomas adornaron el cielo romano. Lo mismo sucedió en todo el mundo cristiano. A partir de entonces, la fecha del 8 de diciembre quedó instituida como día de la Inmaculada Concepción de María para los católicos. Ahora bien, a propósito de la Virgen, el famoso Ave María que se canta con la melodía que el compositor austríaco Franz Schubert compuso en 1825, induce a confusión, ya que generalmente se lo menciona como el "Ave María de Schubert", pero en realidad esa música no fue creada pensando en letra sacra alguna, sino que Schubert se inspiró en un pasaje de "La dama del lago" (traducido al alemán), un poema que el escritor escocés Sir Walter Scott publicó en 1810. En ese pasaje, la protagonista (Ellen Douglas) le ruega a la Virgen María por la suerte de su padre (James Douglas), que se halla enemistado con el rey de Escocia. Los que no entendían el difícil idioma alemán, sólo comprendían las palabras Ave María que se repiten con frecuencia en esa parte del poema; de ahí que la melodía haya pasado a la inmortalidad como el "Ave María". Pero en realidad Schubert no la tituló Ave María, sino opus 52 Nº 6, porque corresponde a la musicalización del sexto capítulo de "La dama del lago". Lo cierto es que ese lied del célebre pianista austríaco fue utilizado para cantar la letra proveniente de la plegaria que comienza diciendo: "Dios te salve María llena eres de gracia, el Señor está contigo". Según algunos estudiosos de temas religiosos, estas primeras palabras de la plegaria fueron pronunciadas por el arcángel Gabriel en el acto de la "anunciación", como lo refiere San Lucas en el capítulo I de su Evangelio. Y las palabras siguientes que completan la súplica son las que dijo Santa Isabel cuando su prima María la visitó en Ain Karim, que en esos tiempos y en la región montañosa de Judá era considerada una ciudad. El conocido ruego fue traducido al latín, lo que ha generado críticas porque ello obliga a los intérpretes a alargar la duración de ciertas letras, para que el canto se adapte a la melodía. Yo coincido con tal observación, aunque nunca escuché esa composición de Schubert con el texto de la oración original en castellano que, en mi opinión, también requiere un difícil acomodamiento de las palabras. En nuestras iglesias católicas, habitualmente se canta el Ave María en latín; por eso se comienza con la palabra "ave", que en ese idioma significa Dios te salve. De cualquier manera, más allá de interpretaciones y confusiones sobre la melodía de una oración, cada 8 de diciembre el universo cristiano celebra alborozado el hecho que dio comienzo a un cambio en la historia de la salvación espiritual de la humanidad: la Inmaculada Concepción de María.































