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El mejor monumento

Hace un tiempo en esta sección el señor Raúl J. Cavalleri hacía referencia a diversas estatuas dedicadas a San Martín, en las que se representa al general montado...

Domingo 08 de Septiembre de 2013

Hace un tiempo en esta sección el señor Raúl J. Cavalleri hacía referencia a diversas estatuas dedicadas a San Martín, en las que se representa al general montado sobre un caballo que tiene sus patas delanteras levantadas; configurando esas representaciones escultóricas, según el autor del comentario, un estilo constructivo que no respetó el código que rige para las estatuas ecuestres. Nuestro “Padre de la Patria” debiera montar un caballo que tenga sus cuatro patas sobre el suelo porque así corresponde (de acuerdo con ese código) a un guerrero que pasó a la inmortalidad por muerte natural. La nota me llevó a investigar un poco en internet, pero no pude encontrar alguna entidad de escultura o de arte (mundial o regional) que haya establecido tan singular código. Y si existe una norma prácticamente no se respeta, porque hay numerosos casos en el mundo en los que los héroes representados sobre una cabalgadura murieron de una manera que no tiene que ver con la posición de las patas del noble animal, que luce su estampa en una pieza escultórica. No sólo las estatuas de San Martín no responden a ese posible código; también las de Belgrano muestran al creador de nuestra bandera sobre un caballo con sus patas de adelante en el aire. Me parece que los escultores piensan en la cuestión artística, y no en la forma en que los próceres pasaron al más allá. Porque no es lo mismo la imagen de un caballo apoyando mansamente sus cuatro extremidades sobre la superficie, que la de un brioso corcel con sus dos patas delanteras levantadas. Pero más allá de la forma que los escultores hayan elegido para representar en una estatua a nuestros jinetes patriotas, ellos se destacan en el mejor monumento: ese que se erige en cada corazón argentino.
Edgardo Urraco

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