El lunes pasado se cumplieron 35 años del mayor y más sangriento atentado ocurrido en la ciudad de Rosario en toda su historia. Fue el perpetrado el 12 de septiembre de 1976 a través de una bomba tipo vietnamita oculta en un automóvil Citroen 3CV y accionada por control remoto por integrantes de la banda terrorista Montoneros. En el doloroso suceso fueron asesinados nueve jóvenes agentes de policía que regresaban de cubrir un partido de fútbol en la cancha de Rosario Central y un matrimonio que viajaba en un coche con una hijita que milagrosamente salvo su vida y engrosando a 12 el número de heridos, varios de ellos con mutilaciones irreversibles. Este sangriento atentado merecía haber sido recordado por la sociedad en su conjunto, o al menos por
las autoridades policiales, y no ser uno más de los cuidadosamente ignorados por los funcionarios, que sólo memorizan algunos hechos ocurridos en los violentos 70, puesto que se trató por su magnitud y gravedad de uno de los más crueles perpetrados por células terroristas, sólo superado por los de Amia, Embajada de Israel y el comedor de la Policía Federal.
Marta Escobar,
DNI. 6.030.071
































