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El lavado de pies en un hospital romano

En el marco de las ceremonias de la Semana Santa, el Papa Francisco lavó el jueves los pies a enfermos y minusválidos en un hospital, ceremonia que recuerda el humilde gesto de Jesús en su última cena. También reafirmó el valor del celibato para los sacerdotes y religiosos de la Iglesia Católica.

Sábado 19 de Abril de 2014

En el marco de las ceremonias de la Semana Santa, el Papa Francisco lavó el jueves los pies a enfermos y minusválidos en un hospital, ceremonia que recuerda el humilde gesto de Jesús en su última cena. También reafirmó el valor del celibato para los sacerdotes y religiosos de la Iglesia Católica.

"El era dios y se convirtió en un servidor, en nuestro servidor", dijo Francisco en su homilía. El lavado de pies recuerda el humilde gesto realizado por Jesús ante los 12 apóstoles previo a la Ultima Cena.

"Este es su legado: ustedes deben ser también servidores unos de otros", añadió frente a 300 personas en la capilla del centro Don Gnocchi, en Roma.

Este centro católico brinda cuidados a personas mayores y discapacitadas. Además del musulmán de 75 años, el Papa besó y lavó los pies de otros 11 pacientes de entre 16 y 86 años procedentes de Italia, Cabo Verde y Etiopía.

Los Papas anteriores realizaban este ritual en el Vaticano, y le lavaban los pies a otros obispos.

Sin embargo, Francisco, que busca renovar el espíritu misionero de la Iglesia, cambió totalmente esta práctica desde su elección el año pasado. En 2013, el sumo pontífice visitó una cárcel juvenil en las afueras de Roma, donde lavó los pies a 12 jóvenes presos.

En una ceremonia previa, Francisco pidió el jueves a los sacerdotes "una renovada fidelidad a su única novia, la Iglesia", y con ello reafirmó el valor del celibato para la Iglesia católica, durante la tradicional misa Crismal de Jueves Santo en la basílica de San Pedro, en la que se consagran los santos óleos que serán usados durante todo el año.

"No se trata sin embargo tanto de que todos nosotros estemos inmaculados, pues somos pecadores", apuntó. El pontífice se refirió a la alegría del sacerdote de tratar a la Iglesia como "su escogida y única amada y a serle siempre fiel".

El Papa consideró que la alegría del sacerdote es un bien muy preciado para todos los creyentes. A veces, reconoció, hay momentos de aislamiento, apatía y desinterés en la vida sacerdotal, que él mismo también sufrió.

"No hay identidad ni tampoco alegría vital sin una pertenencia activa y comprometida al pueblo creyente de Dios", dijo Francisco.

El oficio del cardenal Poli. El arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina, Mario Poli, realizó también el rito del lavado de pies con doce internas del hospital neuropsiquiátrico Braulio Moyano, durante la misa del Jueves Santo que se celebró en ese centro del barrio porteño de Barracas.

"Miren la cruz: ahí está el amor crucificado, ese es el mismo que nos lavó los pies", dijo Poli durante la misa de la que participaron cientos de mujeres que lo aplaudían.

La ceremonia en la capilla del hospital estuvo presidida por Poli, asistido por el cura del lugar, Gonzalo Fernández.

"Hoy celebramos el Jueves Santo, recordamos la última cena de Jesús y, como hacemos siempre los cristianos, recordamos el acto de amor del Divino Maestro, que lavó los pies a sus discípulos y dijo: «Yo no vine a ser servido, sino a servir»", dijo el cardenal.

Mabel Biscaró, enfermera del Moyano desde hace 21 años, contó que las mujeres "estaban esperando muy ansiosas la celebración, esto significa mucho para ellas".

"Que el obispo haya venido es muy importante, porque el paciente psiquiátrico es el más abandonado de todos, son los más pobres entre los pobres", afirmó.

El cura, a cargo de esa capilla desde hace nueve años, dijo que era la primera vez que los visitaba "una autoridad de esta envergadura".

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