La carta "Pedido a los legisladores" de la Liga de Madres de Familia del 24 de junio pasado solicita a los senadores el rechazo del matrimonio homosexual con el objetivo de defender la unión familiar y en defensa de los derechos de lo niños de crecer con un padre y una madre. Volvemos de este modo al error de considerar que el matrimonio es una creación natural y no una insititución social, lo que la hace modificable en tanto la sociedad cambia, por eso varía en el tiempo y el espacio. Con respecto a los derechos del niño de crecer con un padre y madre, parece que fuera prioritario respecto de que crezcan con el amor de quien los cría y educa. Curiosamente, la palabra amor no figura a lo largo de toda la carta; curiosamente no se menciona la cantidad de niños que por diferentes causas, hijos de padre y madre, crecen con uno solo de ellos, como pueden y como la vida los trate. Pareciera que eso es mejor que contar con el amor de dos personas que deciden amar y educar a un niño sin padres. Finalmente, se leen exhortaciones tales como "abrir los ojos y " pensar en el futuro de la Patria ", como advirtiendo un gran peligro, cuando es el presente lo más crítico; un presente que si no se resuelve por la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley va a tener siempre un oscuro futuro y esta cuestión hoy tan debatida, va a volver a aparecer tantas veces hasta lograr una instancia de paridad entre todos los miembros de una sociedad. Si hay ley de matrimonio, todos los seres adultos y en goce de sus derechos civiles, deben poder casarse. Esto no modificaría las tendencias sexuales de nadie; así como el que no quiere divorciarse no se divorcia, por más que exista ley de divorcio. Así como habiendo ley de adopción y muchos matrimonios heterosexuales, hay una increíble cantidad de niños esperando que se los adopte.


































