Los funcionarios de salud de California investigan un nuevo caso contagio de sida en el cine pornográfico, que mueve miles de millones de dólares anualmente. Una publicación reveló esta semana que una mujer dio positivo en un análisis de VIH inmediatamente después de actuar en una película pornográfica. La División de Seguridad en el Trabajo y Salud del estado intenta identificar al estudio para poder iniciar una investigación oficial.
El contenido del informe, que ha sido publicado por el diario Los Angeles Times, vuelve a poner en tela de juicio los supuestos esfuerzos de una lucrativa industria que mueve al año unos 12.000 millones de dólares y que al parecer bloquea cualquier intento de regulación y no acaba de ofrecer una respuesta clara sobre la importancia del uso del preservativo.
“Necesitamos contactar con urgencia a la empresa para poder trabajar con ella para que cambie de prácticas a fin de garantizar la adopción de medidas de seguridad adecuadas que eviten la propagación del VIH”, dijo el vocero Dean Fryer.
El resultado del análisis fue anunciado por la Fundación para Atención Médica del Cine para Adultos (Adult Industry Medical AIM), que se negó a facilitar el nombre de la actriz.
El director médico de la Fundación, Colin Hamblin, explicó ayer que la actriz dio positivo en una prueba de VIH realizada el pasado jueves 4 junio y que un día después, por motivos que se desconocen y que están siendo objeto de una “minuciosa investigación”, continuó con el rodaje de una película. Un segundo test dio positivo el pasado sábado 6 y el centro está a la espera de una última prueba.
Hamblin añadió que la actriz ha mantenido relaciones sexuales recientemente con dos personas, con un compañero de rodaje que ha sido puesto en cuarentena y su novio. Al parecer, estas dos personas han practicado sexo con otras seis personas a las que ya se ha notificado lo ocurrido y se les ha ofrecido la posibilidad de realizarse las pruebas.
La cofundadora de la AIM, Sharon Mitchel, una ex actriz porno, dijo que la Fundación analiza y da certificados de aptitud cada mes a centenares de actores en el Valle de San Fernando, centro del cine pornográfico estadounidense.
Los funcionarios de Salud del condado de Los Angeles dijeron que hubo 22 casos confirmados de VIH entre los actores de ese sector desde 2004.
Aunque las personas que actuaron con la mujer en la película en este último caso dieron negativo, fueron puestas en cuarentena profesional y les aconsejaron que se sometan a análisis cada dos semanas porque según los especialistas el período de incubación del virus puede demorar. “Fueron cumplidos todos los requisitos en este caso”, dijo la Fundación.
Empero, Dean Fryer dijo que la Fundación no ha cooperado con los investigadores estatales en casos anteriores, con base en las leyes de respeto a la intimidad. Los funcionarios de la Fundación no contestaron las llamadas en busca de declaraciones.
“Uno esperaría que la Fundación fuera un aliado fiel en nuestros esfuerzos para intentar prevenir que la enfermedad se propague”, añadió, por su parte, Jonathan Fielding, director de Salud Pública del condado de Los Angeles.
Los funcionarios de salud dudan de las prácticas profilácticas de los estudios cinematográficos del porno en los lugares de rodaje, pese a las garantías de los estudios, dijo el médico Jonathan Fielding, director del Departamento de Salud del condado de Angeles. Agregó que hay “informes persistentes” de conducta arriesgada.
Las normas sanitarias exigen el uso de preservativos en las tomas, o bien que se realicen técnicas cinematográficas de simulación.
“No hay razón alguna para que estas infecciones ocurran si los patrones siguen las normas cautelares”, dijo el vocero Dean Fryer.
Tras un brote epidémico de VIH en 2004 que cerró brevemente la producción de varios estudios, muchos productores hicieron obligatorio el uso de preservativos. Empero, reconocieron que tanto los actores como el público se rebelaron rápidamente contra esa práctica.
“Lo que ocurrió es que el talento (los actores) no querían usar los preservativos”, reconoció Steven Hirsch, director ejecutivo adjunto de Vivid Entertainment Group, uno de los mayores estudios de cine pornográfico. “Por ello, decidimos que el uso del condón fuese opcional”.
La polémica tiene su eje en el Valle de San Fernando, en el sureste de California, el centro de la industria del porno mundial, donde tienen su sede unas 200 productoras en las que trabajan más de 1.200 actores y actrices y que ofrecen trabajo a unas cinco mil personas. l


































