Desde el pasado 17 de enero, a raíz del artículo "Las casas de los fantasmas", varias cartas han dado lugar a un glosario de temas varios: teosofía, filosofía, ateísmo, religión, etcétera. Entre lo tratado, el karma, creencia hindú que va más allá de cualquier religión, es ley universal de la reencarnación. Helena P. Blavatsky, erudita en sincretismo de mitos y teorías religiosas, en su colección "La doctrina secreta", habla de las acciones de la persona en esta vida y del premio en la otra. Al respecto, Juan Pablo II, en su conferencia con los obispos el 23/01/2003 en Brasil, advirtió que el sincretismo es un peligro espiritual de doble faz ya que en la fe combina elementos de distintas creencias. Volviendo al karma, sinónimo de pecado, significa la ejecución de un acto hacia el logro de un objeto de deseo mundano, y por tanto, egoísta que tiene que resultar en perjuicio en alguien. Karma, es acción: la causa y también, ley del fundamento de la ética. Es efecto de algún acto mezquino frente a la gran ley de la armonía y del altruismo. Es eternidad del Universo en todo, como plano sin límites y periódicamente, escenario de universos innumerables. Eternidad del peregrino, es el nombre dado a la Mónada, origen del alma que en la eternidad mueve las reencarnaciones, según lo asegura el filósofo alemán Godofredo G. Léibniz en su libro la "Monadología". Si mal no recuerdo, el señor Tavacca, dice: Pitágoras recogió esas teorías de los hindú dándole el nombre de "etempsicosis" (transmigración), conjetura de origen griego introducida por el orfismo. Platón, en su libro "Menón", explica los conceptos universales sobre el alma recurriendo a la teoría de la reencarnación aprendida de los pitagóricos. De allí, la percepción sensible que los objetos despiertan en al alma _por semejanza con las ideas_, el recuerdo de las ideas olvidadas. La filosofía esotérica es la única capaz de revistar en esta época de materialismo craso e ilógico en todos los ataques repetidos al hombre que tiene por más querido y sagrado, su vida espiritual, la vida eterna de su alma, enigma del mundo oculto.































