Una niña de 14 años fue abusada sexualmente por tres varones adultos en la localidad de General Villegas. Uno de ellos consiguió que ella fuera a su departamento, donde la esperó con dos más. Entre los tres lograron que ella les practicara sexo oral, la filmaron mientras lo hacía y lo difundieron por Internet. Como intervino la policía y la Justicia, hubo una manifestación pública de varones y mujeres apoyando a los abusadores. La primera reacción de muchos que piensan como yo es repudiar a esos manifestantes porque en vez de defender a la víctima defienden a los abusadores. Yo estoy de acuerdo con esa posición, pero creo que hay que mirar lo que pasa en la sociedad. Preguntarse, por ejemplo, ¿cuántos varones piensan que las mujeres son casi todas prostitutas (salvo la madre y la hermana)? ¿O que las que se prostituyen lo hacen por gusto? ¿O que el sexo por dinero está bien y hay que defenderlo? ¿O que a las mujeres hay que apretarlas para obtener sus favores sexuales? ¿O que las mujeres son cosas lindas y agradables, hechas solamente para darnos placer? ¿O que el miembro sexual de los varones es como un árbitro, y que sin él no puede funcionar la sexualidad humana? ¿O que violar a una mujer es darle un gusto que ella no se anima a proporcionarse? Si pudiéramos escarbar en la mentalidad de muchos varones encontraríamos cosas como éstas y quizás otras peores. Pero eso no es todo, ya que no pocas mujeres piensan de manera parecida. ¿Y qué vamos a concluir? ¿Qué son todos unos depravados? ¿O más bien que están influidos por una sociedad machista, que menosprecia a las mujeres? Cuando se dice que las víctimas son las que tienen la culpa, algo anda mal, tanto en la gente, como en la policía y en la justicia. Acuérdense del "en algo habrá andado" para justificar los crímenes de la dictadura. Resulta que el abusador y el violador son inocentes, y en cambio se sospecha de la víctima, diciendo cosas de este tipo: "¿Cómo andaba sola? ¿Por qué buscaba esas compañías? ¿Cómo salió tan tarde? ¿Cómo caminaba por esas zonas solitarias y oscuras? ¿Cómo fue a la cita que él le dio? ¿Cómo iba vestida de esa manera? ¿Cómo le siguió la conversación? ¿Por qué le gustaba maquillarse y llamar la atención?" Y muchas otras cosas por el estilo. Aprovecharse de los débiles es una tentación, en una sociedad que nos enseña a admirar a los ricos y poderosos, que hacen lo que quieren y casi nunca se los castiga por sus delitos. Habrá que insistir mucho para que se castigue a los verdaderos culpables, y para que nuestra sociedad cambie para bien.



































