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Ecos del examen que una docente le aprobó a una niña que “no sabía nada”

Discusión pedagógica. La especialista rosarina Liliana Sanjurjo avaló el discutido rol de una profesora marplatense ante una nena boliviana que rendía geografía.

Viernes 15 de Abril de 2016

Los ecos de la prueba aprobada por una alumna boliviana en Sierra de los Padres, cerca de Mar del Plata, que en un principio confesó que no sabía nada de la materia geografía, se mantienen en el seno de formadores y comunidades educativas de distintas provincias. Ayer, además, repercutió en televisión.
  ¿Hizo bien la joven docente Lucía Gordillo en cambiar el eje del examen y valorar los conocimientos de la adolescente de 14 años adquiridos en su experiencia de vida como trabajadora de una quinta frutihortícola? ¿Procedió correctamente la educadora cuando le preguntó a la alumna si sabía algo de las frutillas —ya que no recordaba nada de geografía— y dejarla escribir sobre el tema?
  Lo cierto es que la profesora terminó tan conmovida por las “tres hojas escritas de ambos lados con letra clara y prolija” que le entregó la alumna dos horas después del diálogo, que decidió colgarlas en internet. Y el relato se viralizó.
  Del examen dependía que la niña boliviana pase de año.
  Una de las educadoras más reconocidas que la región de Rosario y la provincia de Santa Fe albergan, Liliana Sanjurjo, no dudó en afirmar que la docente procedió de forma correcta y que su actuación debe ser valorada “humana y pedagógicamente”.
  “Habría que disponer de más espacio para explicarlo con extensión, pero ante la pregunta periodística respondo que la docente, para mí, procedió correctamente”, dijo Sanjurjo a La Capital. Y señaló que la docente “reaccionó ante una situación problemática” que se le presentó, como suele ocurrir en zonas carenciadas de cualquier lugar del país.
  La profesora marplatense Gordillo contó que a la niña boliviana, como no fue estudiante suya en el año regular, le preguntó “los temas que habían visto en geografía el año anterior; pero no se acordaba ninguno. Con piel morena y voz muy bajita, me dijo que no había podido estudiar porque no tenía libro ni carpeta”.
  La docente señaló también que en Sierra de los Padres “hay varias agro-empresas operando en la zona” que “contratan mano de obra boliviana” para el cultivo de frutilla “y han recibido diversas denuncias por parte de organizaciones sociales y ambientales que señalan, no sólo situaciones de semi-esclavitud en relación a la mano de obra, sino que han advertido sobre el uso de agroquímicos como parte del paquete tecnológico de producción”.
  “¿De las frutillas sabes algo?”, contó la docente que le preguntó a la niña. Y que ella “abrió los ojos enormes” y le respondió: “Sí”. Tras lo cual, la docente le pidió que escriba
  En este punto, la especialista rosarina Sanjurjo señaló que las evaluaciones “en cierta medida deben ser adecuadas al contexto que se presentan, es algo que conocemos quienes tuvimos experiencias educativas en escuelas urbanas marginales”. Sanjurjo pasó por colegios de Pueblo Nuevo y de la zona sur, cercana al Saladillo.
  “En este caso —apuntó Sanjurjo—, la docente reaccionó ante una situación problemática que se le presentó en el momento, y sin dejar de lado o desatender el nivel, le exigió a la alumna que escribiese. Es rescatable humanamente y pedagógicamente su conducta”.
  Sanjurjo explicó que “si bien cada evaluación debe tener un piso de conocimiento sobre la materia, como en este caso la niña contestó correctamente, dio cuenta de estar preparada y de saber escribir, estuvo muy bien aprobada”.
  La especialista hizo una salvedad; que cuando una evaluación corresponde al nivel superior y “se trata de alguien que va a ser profesional es obvio que se requieren contenidos básicos que deben saber conocidos”. Pero este no fue el caso.
  La docente bonaerense Gordillo narró también que el director del colegio le había anticipado que “el nivel académico (de la niña) no era bueno pero que era una alumna que se esforzaba mucho”.
  “Le dije (a la alumna) que yo tenía toda la voluntad de aprobarla pero que era fundamental que escribiera algo que justificara la nota”, relató la docente.
  Cuando se encontró con la detallada descripción, abrazó a la alumna, la aprobó con 4 y le pidió permiso para publicar el examen en la web.

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