Al igual que el latín en los tiempos antiguos, la lengua inglesa ha adquirido el estatus de "lengua de interrelación cultural", así se expresa el prediseño curricular para el ciclo básico de la educación secundaria, elaborado por el Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe y que se supone de aplicabilidad a partir del 2011. De este modo, y a lo largo de la redacción del capítulo correspondiente a la Unidad Curricular: Lengua Adicional, Ubicación en el Diseño Curricular: 1º y 2º Año Educación Secundaria Orientada, Modalidad Técnico-profesional y Modalidad Artística, podemos comprobar aún con los ejemplos que nutren el texto que las otras lenguas extranjeras y las lenguas originarias no han sido contempladas. Para ser más claros, en 1º y 2º año el idioma extranjero sería solamente el inglés desplazando de este modo en Santa Fe a todas las otras lenguas que se enseñan. El gran contrasentido radica en que por un lado se consagran principios de multiculturalidad y plurilingüismo y por otro se desecha desde la letra del prediseño cualquier idioma que no sea el inglés. Hace 35 años que trabajo en el enseñanza del italiano en diferentes niveles y modalidades de la educación pública y privada, formal y no formal, y en mi situación hay muchísimos docentes y futuros docentes de lengua extranjera no inglesa que vemos en el prediseño mencionado un concreto acto de discriminación y de impedimento desde el marco legal, de poder ejercer libremente nuestra profesión en el ámbito de la educación oficial. No hay mucho más para agregar, pero sí mucho por hacer para que no se cometa este error fatal que atenta contra la libertad de elección y la libertad de trabajo, ambas fundamentales para la democracia en la que decimos y deseamos vivir. De todos modos, las autoridades todavía están a tiempo de reformular el prediseño y nosotros, los docentes y futuros docentes afectados, también lo estamos para remover cielo y tierra y elaborar un plan de lucha en defensa de nuestros derechos que se lesionan impunemente. Como inquietud me queda una pregunta generadora: con estas medidas que se toman desde el Ministerio de Educación ¿qué objetivo se persigue? ¿Quién asesora? ¿Quién decide tantas injusticias? Ahora, en receso escolar, los docentes tenemos tiempo para organizarnos y apelar a todos los organismos y autoridades a quienes les compete velar por nuestro derecho al trabajo y garantizarlo. Este año terminó mal, muy mal para Educación porque genera negros nubarrones para el futuro inmediato.





































