Un británico al que los médicos pronosticaron pocos meses de vida tras detectársele un cáncer terminal en 2006 apostó a que refutaría con su propia vida la opinión de los expertos, como al fin terminó ocurriendo.

Un británico al que los médicos pronosticaron pocos meses de vida tras detectársele un cáncer terminal en 2006 apostó a que refutaría con su propia vida la opinión de los expertos, como al fin terminó ocurriendo.
Jon Matthews, de 59 años, se negó a aceptar lo que todos los médicos coincidieron en anunciarle: que no viviría más allá de 2007. Con 100 libras (unos 160 dólares) se presentó en una casa de apuestas y las jugó a que no moriría antes del 1 de junio de 2008. Después de esa fecha Matthews vio recompensada su fe no sólo con su propia vida, sino también con 5.000 libras.
El reto no fue suficiente para el apostador, que volvió a jugar otras 100 libras a que el 1 de junio de 2009 seguiría vivo. Matthews cobrará así mañana otras 5.000 libras. Y se planteará otro desafío: obtener el 1 de junio de 2010 una nueva victoria en su particular apuesta contra la muerte, y ser entonces otras 10.000 libras más rico.
"Cuando me dieron el diagnóstico pensé que era mi condena a muerte", recuerda ahora Matthews. Ninguno de los médicos que lo trataron conoce a otro paciente con un tumor como el suyo que haya logrado sobrevivir más de 25 meses, añade.
Un portavoz de la casa de apuestas William Hill indicó que nunca habían recibido una jugada de ese tipo, pero que al ver a Jon no dudaron en aceptarla. "Nunca en 30 años me alegró tanto pagarle a un cliente que ganó", dijo el dueño de la agencia. l (DPA)