Diego Torres llega a Rosario para presentar su último disco “Atlántico a pie”, fruto del tiempo en pandemia y del que aprovechó para vincularse con artistas de distintas latitudes como Ivete Sangalo, Carlos Vives, Fonseca, Buika, Florent Pagny, Macaco y la banda de reggae brasileña Natiruts. El disco tiene una marcada impronta multicultural y, según expresó el músico, “es la suma de muchas voces, artistas y amigos que son una compañía en este momento del mundo”. Además, el año pasado estuvo nominado a los Latin Grammy como mejor álbum de pop. Con nueve discos de estudio, tres en vivo y protagónicos en películas como “La furia”, “Casi leyendas” y “Papeles en el viento”, a sus 51 años Diego Torres sigue cosechando una extensa carrera entre Argentina, Latinoamérica y España.
Luego de un cuadro de covid positivo, el cantante y actor se vio obligado a reprogramar sus conciertos en Buenos Aires esta semana. Sin embargo, la oportunidad de reencontrarse con las y los rosarinos sigue en pie. Será el próximo jueves 2 de junio, en Metropolitano (Central Argentino 610), a las 20. Los tickets se encuentran a la venta en turboentrada.com.
En diálogo con Escenario, Diego Torres dijo que este show “es como un viaje”, donde habrá momentos acústicos, lugar para las canciones nuevas y también para los clásicos. “Recuerdo el último concierto en la ciudad, el público rosarino es súper aguerrido. No es que me desespero por presentar el disco entero, porque uno tiene toda su historia. Un espectáculo nuevo es como ir a surfear, tirarse al mar con la tabla y confiar, porque la gente es la otra parte del espectáculo. La gente es, por decirlo en clave de surf, la ola que hay que perseguir, subir y barrenar. Podés tener tu tabla y tus ganas de surfear, pero el público es esa ola que te permite llevar el show”.
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“El artista es un vocero de la gente”, dijo Torres.
Dada la cantidad de invitados que tiene el disco, ¿cómo pensaste la presentación en vivo?
El espectáculo nuevo va a tener a los invitados de manera virtual, porque la tecnología lo permite. Todos los artistas estamos viajando y trabajando desde distintos lugares y, con esta vuelta a nuestro oficio luego de la pandemia, es bueno poder hacerlo de esa forma. Hay arreglos nuevos, versiones nuevas, pero también me gusta el factor sorpresa para la gente. Pienso el espectáculo desde ese lugar, sentado en una butaca, y como público, pienso en qué me gustaría ver o escuchar, además de la puesta visual y del sonido de esas canciones. La idea es entregarse a ese viaje que será el show. Y es una tremenda banda la que me acompaña, de muchos músicos y muy diversos: un pianista de Santiago del Estero; un guitarrista de Rosario y el otro guitarrista que es mi sobrino Pedro, oriundo de Mar del Plata. El Turco en la percusión, Nico Taranto en la batería, Miguel Yadam que es de Cuba, en bajo. Además, Yadam es con quien vengo trabajando mis últimas canciones y este último disco. Es un gran amigo, socio y compañero a la hora de hacer música. Estudió en el conservatorio con Alex Batista, quien también está en la banda. Así que mirá el crisol y la mezcla que hay, que me identifica y que identifica la música que vengo haciendo. Es una fusión, un mestizaje que naturalmente está en mí, y que absorbe lo que voy viviendo y lo que voy incorporando. ¡No me quiero olvidar tampoco de la sección de metales que vienen de invitados al show, que tocan muy bien, y son rosarinos!
¿Cómo fueron surgiendo las distintas colaboraciones del disco nuevo?
Con Ivete Sangalo tuve la posibilidad de hacer cosas juntos y nos caímos muy bien, se selló una amistad y siempre la tengo presente. Es una voz poderosa, una mujer poderosa, real, sincera, es tan lindo relacionarse con ella y su energía bahiana, es como una diosa real. Y creo que ella siente algo muy especial por mí también, tuve la suerte de cantar en un disco en vivo de ella en el Madison Square Garden en Nueva York a los cinco días que mi padre había muerto. Era algo que tenía cerrado con ella y valoró mucho que yo estuviera con ella cantando a los pocos días que pasó lo de mi padre. Es por esto que se formó una relación para siempre, lo mismo con Florian Pagny. Su vida pasa entre Francia y la Patagonia, porque Azucena, su mujer, es de Argentina. ¡Tienen dos hijos hermosos! Florian tiene la cabeza re abierta y una familia lindísima, y es un referente para mí. También en lo personal es un tipo muy sabio, siempre lo tengo presente. Por otro lado, Natiruts es una banda de reggae que me encanta, y en este disco el reggae es parte, siempre fue parte de mi música. Así que feliz de tenerlos. Y Buika es otra artista que me encanta. Hija de africanos, pero nació en Mallorca, negra como la noche pero canta el flamenco como si fuera gitana, y hacemos una canción que es una joyita dentro del disco. Se llama “Veneno” y es una canción que escribimos con Yadam. Tiene ese espíritu de canción antigua, cubana, que se junta con el flamenco. Esto muestra que las canciones son puentes y que hay un lugar común entre Sudamerica, Centroamerica y España. Un triángulo donde mi música transita y se refleja en este disco. No quiero dejar de mencionar a Fonseca, a Carlos Vives de Colombia y a quien quiero mucho. Jorge Villamizar, un ecuatoriano-colombiano del grupo Bacilos, con quien también me llevo muy bien y compuse la canción “Amanece”. Invité a Macaco, que es un artista de España, me gusta mucho su flow. Y Catalina García del grupo Monsieur Periné, de Colombia. Ella es hermosa y linda persona y le aporta su voz a una canción. Yadam me decía: ¡Pero cuántos invitados quieres invitar! (risas) Estoy agradecido de todos los que se han sumado.
Diego Torres, Macaco, Jorge Villamizar - Amanece (Official Video) ft. Catalina García
Se suman porque la buena vibra es una constante en tus canciones...
Es algo natural en mí, es lo que producen las canciones. El que me conoce sabe que soy una persona sensible, emocional, pero que tira para delante y creo que esa es una herencia de mi mamá, que ha sido una luchadora, una guerrera. Ha tenido una vida muy intensa, con golpes muy duros y con hermosos momentos. Creo que esa es la enseñanza que me ha dejado. Mi propia vida también me ha hecho transitar esos momentos, esos contrastes de momentos gloriosos combinados con momentos tristes y dolorosos. Como todo ser humano transita. Pero hay algo natural en mí a la hora de hacer una canción y poner frases en un papel. Me pasó con (la canción) “Amanece”: se la canturreé a mi hermana un día que estaba triste y me dijo que le parecía muy linda y que le había cambiado el estado de ánimo. Eso pasa mágicamente. Mis canciones empiezan por ahí, por mi gente que con honestidad me aconseja, o mi hija que lo escucha y me dice “me gusta” o “no me gusta”’. Esa es la referencia que uno tiene que tener.
Fue necesaria esa buena energía durante la pandemia...
Si, “Atlántico a pie” es un disco que tiene mucho puesto en un tiempo difícil de pandemia, donde la música fue para mí un lugar de catarsis, de refugio, de mantenerme ocupado porque no podía viajar ni podía hacer conciertos. Recordaba las giras y decía: ¿Esto cuándo va a volver? Fue muy duro, por eso ahora estamos viviendo con mucha ilusión el reencuentro con la gente. Y la gente con sus artistas.
Aprovechaste las redes sociales para contactarte con tu público, y para revelar el secreto de cómo preferís tomar el mate...
¡Son esas cosas que no entiendo de las redes! (risas) Hacés un mate con coco y tiene 200 mil reproducciones. Después los medios titularon con “La rara infusión de Diego Torres”. La gente me veía sumergido en una montaña de coco, como si fuera “Scarface” en una montaña de otras cosas (risas). ¡Me van a llamar los de la asociación argentina de mate! En verdad, cada uno va asimilando las redes a cómo sos y cómo querés conectarte. Trato de utilizarlas en el buen sentido de la comunicación, mostrar el trabajo que hay detrás de la vida de uno, el armado de un concierto, un ensayo o una gira. También cómo llevo a mi hija al colegio. Lo normal y cotidiano para estar cerca de la gente. El artista tiene que estar cerca de su gente, es un vocero. Como en los siglos pasados, que era un juglar y de repente sobre lo que veía que ocurría hacía una canción y la gente se identificaba. Por más que cambien los tiempos, eso no cambia. A la hora de hacer música también aprovecho de la tecnología, y eso se ve en esta música y en este disco. Esta fusión, este mestizaje que naturalmente está en mí. Está buenísimo porque es un momento donde todo esto nos sirve, porque en momentos en que intentan separarnos, abrir una grieta, limitarnos, separarnos entre ricos y pobres, el que tiene y el que no tiene. No creo que ése sea el camino. El camino es integrar, es respetar al otro en su diferencia. Ahí entendés lo que significa “divide y reinarás”. No les demos el gusto, tratemos de construir una sociedad mejor, que de verdad integre, de verdad le dé la posibilidad a la gente de estudiar y de trabajar. Al que viene de cualquier estrato social que pueda hacer un camino en la universidad o hacer un oficio. Los que tenemos ya varias décadas vemos tantos discursos vacíos de contenido, sobre todo cuando pasan los años y vemos que no se trabaja en función de una sociedad mejor, de escucharnos. De que gobierne quien gobierne dejar lo bueno y cambiar lo que es necesario mejorar. Yo lo traslado a mi trabajo, porque si no me pongo de acuerdo con mis músicos, mi productor, mi arreglador, con los iluminadores, con el de sonido o con el ingeniero de producción, un show no podría funcionar. Y Argentina no funciona como país porque todo eso no sucede. Por eso las grietas y las divisiones. Abramos los ojos y entendamos que tenemos que usar otros caminos para ponernos de acuerdo,