Fueron 13 puñaladas repartidas entre la cabeza, tórax, espalda y abdomen las que
terminaron con la vida de Jorge Blengino, de 65 años, ayer a la madrugada en su casa de barrio
Ludueña. Por ese brutal homicidio están detenidos dos nietos de la víctima. El más chico tiene 17
años y confesó ser el autor del ataque. El otro sospechoso es su hermano, de 20, quien quedó
arrestado porque los investigadores sospechan que también pudo participar.
Lo que no estaba claro hasta ayer era el motivo que tuvieron los muchachos,
ambos sin antecedentes penales, para liquidar al abuelo.
El crimen sucedió entre las 3 y 3.30 de ayer en Liniers 291 bis, esquina Vélez
Sársfield, frente a la plaza José Mármol o Pocho Lepratti como fue rebautizada tras los episodios
de diciembre de 2001. En el cartelito con la numeración catastral del inmueble, justo debajo de las
cifras puede leerse la leyenda "El nonito". Blengino vivió allí casi una década. Es una edificación
de dos plantas con un pequeño patio delantero que ocupa la ochava sudoeste.
El jubilado ocupaba la parte de abajo, mientras que en el piso superior
actualmente vive su nieta Dana, que es hermana de los jóvenes detenidos, junto a su marido. Según
contaron ayer algunos vecinos, en esa propiedad vivía uno de sus hijos que hace diez años se fue a
vivir a Italia con su esposa, que era la dueña del inmueble.
Blengino llegó a ese lugar cuando aún vivía Cristina, su compañera de toda la
vida. "Jorge y la señora le cuidaban la casa al hijo", agregaron un par de mujeres que viven muy
cerca del lugar del crimen.
Fuentes de la investigación, que se realiza en la seccional 12ª con conocimiento
de la jueza Alejandra Rodenas, señalaron que el asesinato se produjo cuando llegaron a esa casa
Martín V. de 17 años y Roberto López, de 20. La madre de ambos chicos, que tienen distinto padre,
es hija de Jorge.
En problemas. Ayer los investigadores no tenían certezas para explicar lo
ocurrido dentro de la vivienda. "Problemas de vieja data", habría declarado el menor que se hizo
cargo del homicidio. Pero a los investigadores ayer se interrogaban por la ferocidad que implicaban
13 puntazos, cuatro de los cuales dieron en la cabeza.
Los muchachos arribaron a la casa del abuelo en apariencia a pedirle alojamiento
para el más chico. Un vocero de la pesquisa señaló que Martín tenía problemas con algunos
integrantes de la familia. En ese sentido, contaron que el chico hacía tres meses se había peleado
con la madre y por ello abandonó la casa. Recaló en lo de un amigo, pero también debió dejar ese
lugar. Martín terminó por dirigirse el viernes a la noche a la casa de su hermano Roberto.
Según la policía, allí ambos se habrían puesto de acuerdo para ir hasta lo del
abuelo a pedirle permiso para que Martín pasara unas noches allí. Los pesquisas comentaron que la
relación entre el hombre y sus nietos no era la mejor. Según trascendió Blengino le reprochaba al
menor el hecho de que no estudiara ni trabajara. En varias oportunidades, por el tipo de vida de
los jóvenes los calificó de "manga de vagos".
Subió entonces a su moto y salió a perseguir a los que huían sin saber si tenían
que ver con lo ocurrido. Según fuentes policiales, el muchacho alcanzó a los sospechosos en Junín y
Descartes.
Darse cuenta. Ahí tomó dimensión de lo ocurrido. Martín y Roberto lucían muy
nerviosos y los pantalones de ambos, de la rodilla para abajo, estaban manchados con sangre.
"Nos peleamos con el abuelo", dijeron los chicos al cuñado, antes de seguir la
fuga a pie. Minutos después, el marido de Dana llegó hasta la casa de la mamá de los muchachos para
avisar y luego a la seccional 12ª. Poco después los dos eran detenidos.
El médico policial que examinó el cadáver de Blengino constató 13 heridas
cortantes. Cuatro hicieron blanco en la cabeza y el resto entre el tórax, abdomen y espalda.
También tenía escoriaciones en brazos.
Efectivos de la 12ª hallaron por calle Junín a la altura del 221 los dos
puñales. Mañana a las diez los jóvenes serán llevados a Tribunales.