Un comentario sobre ecología publicado por la revista Nueva explica que para producir 1.000 kilos de papel se requieren 1.800 kilos de madera, 12.000 litros de agua y gran cantidad de energía eléctrica. Ello genera 42 kilos de contaminantes volátiles, 18 de substancias que alteran el agua y 85 de residuos sólidos. El comentario agrega que es imposible la vida sin papel y que por eso, a la hora de no desperdiciarlo y reciclarlo, toda iniciativa es válida. Se calcula que la mitad de la basura generada en los municipios consiste en papel. Creo que para atemperar en alguna medida el ingente consumo de energía y la deforestación que produce la fabricación tradicional de papel, es conveniente que éste, una vez utilizado y desechado, sea reciclado; es decir, que se obtenga papel nuevo a partir del original que está en desuso. Por otra parte, la progresiva utilización de las fibras cultivadas o “no madereras”, permite avisorar un futuro mejor para la conservación forestal. Esta práctica va creciendo; lentamente, es cierto, pero la tendencia es alentadora. En ese valioso auxiliar de la humanidad, inventado por un chino muy ingenioso (un tal Ts’ai Lun), se escriben diarios y revistas, partituras y poesías, contratos de todo tipo, edictos, formularios, informes y folletos. No es un secreto el despilfarro a mansalva que se hace de papel en entidades públicas y privadas, así como en comercios y hogares. Con papel se hacen innumerables fotocopias en bancos, tribunales, mutuales, centros asistenciales, y en oficinas municipales, provinciales y nacionales de toda clase. Están más justificadas en las escuelas y diversos centros de enseñanza, así como en la duplicación que hace la gente de recibos de patentes y otros documentos, pensando en posibles extravíos o robos. El padre de la útil fotocopiadora es el estadounidense Chester Carlson, quien la inventó en 1938; pero me parece que aprovechando la informática, ha llegado la hora de reducir, al menos, el festival de fotocopias que insumen toneladas del genial invento chino.
Al señor Jorge Peralta (DNI 28.565.799, quien publicó una carta de lectores en este diario, el pasado viernes 16 de agosto, donde narraba que le habían robado la moto con la que se ganaba la vida) quiero pedirle por este mismo medio que me escriba porque he querido comunicarme con él y no he podido. Gracias.
DNI 5.701.082
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¿Qué nos sucedió?
Una mañana cualquiera, con el sol en el horizonte, se produjo un hecho terrible. Escape de gas, estallido de un edificio de tres cuerpos y muchos edificios más afectados o destruidos, ventanas arrancadas, puertas que ya no pertenecían a su marco y lo que es peor…. incendio, decenas de heridos y un número de muertos que superó la veintena. Y esto tampoco fue todo, el sábado siguiente en el parque de la Independencia, en los juegos, más precisamente en La vuelta al mundo, se desprendió una barca que llevaba a sus pasajeros a la altura y cayó pesadamente produciendo heridos y la muerte de dos hermanitas de 12 y 14 años. Dicen que fue un tornillo; si así fuese, cuántas veces ese tornillo y desde hace cuánto venía gritando en silencio que se debía cambiar. ¿Qué nos sucedió? La ciudad se conmocionó. La solidaridad surgió a flor de piel. El tratamiento tanto de las autoridades como de la prensa local fue respetuoso, y sumó su aporte a la búsqueda, a la difusión, a permitir que se hiciera un trabajo ejemplar de los rescatistas, bomberos, personal de Gendarmería, policía y de numerosas organizaciones de distintos lugares de la provincia. Rosario no estuvo sola. No obstante, todo se hizo gris, triste, doloroso. Y dolor tras dolor y víctimas y pérdidas cuantiosas, de vidas y bienes, trajo el gran interrogante: preguntarnos por responsabilidades. Es imposible desde una mirada lejana, poder hablar de culpables, que es justamente a esta hora lo que muchos reclaman. Que se aplique la ley con todo rigor. Y esto debería conducir a eso, pero aún aplicando la Justicia con todo rigor, nos queda preguntarnos ¿ Por qué? Y aquí sí estoy dispuesto a poner mi granito de arena. Hay en general poca gente con conciencia sobre lo que cada uno debe hacer cuando desarrolla su labor. Todas las actividades reclaman una dedicación especial, controlar, advertir, desarrollarse, capacitarse. Es también para las empresas y organizaciones, y también para el gasista. Puede ser una enfermera que por no prestar debida atención a su trabajo coloca una inyección equivocada, un médico que opera, pero que no advierte que el paciente no estaba preparado para eso. Ocurre con alguien que no corta la energía eléctrica porque cree que no hace falta por su experiencia, sucede con quienes en la gastronomía están elaborando alimentos para centenares de personas sin las reglas mínimas de higiene. Ocurre cuando grandes empresas u organizaciones no hacen las inspecciones de rutina, ni cuentan con sistemas que permitan mediante la emergencia operar con un sensor que corte ya sea el gas, la corriente eléctrica u otros fluidos que derramados o que al contacto del fuego puedan causar monstruosas consecuencias.
Miguel A. Tomé
Reconocimiento y propuesta
Deseo comenzar esta carta manifestando mi más profunda gratitud a las asistentes sociales Mirtha González y Marianella Alessi, del sector Pami Geriátricos de calle San Lorenzo 926. No sólo por la esmerada dedicación al asunto familiar de su competencia que este afiliado les planteara, sino por la idoneidad, el trato sensible y la calidez humana puesta en su valiosa profesión. Hace poco tiempo tuve una experiencia similar en la nueva delegación sur de nuestra obra social, San Martín 4816, lo cual siendo el suscripto parte de un grupo familiar de siete jubilados configura una pauta de conducta corriente en todo el organismo social que es seguro extensiva a la generalidad de los beneficiarios. Estos son datos de la realidad actual que vale la pena repetir cuantas veces sea posible como un modesto estímulo a sus protagonistas. Así como en un pasado nada lejano deploramos el funcionamiento y la atención del Pami es justo reconocer un presente absolutamente diferenciado de aquel otro que suscitara tantas quejas y reclamos en la década del 90 y principios del siglo XXI. No se trató de una revolución ni un milagro. Es probable que la mayor parte del personal provenga más allá de esa época. La ecuación de este fenómeno es simple: una administración responsable, inteligente y sensible que armoniza con excelentes profesionales y colaboradores en un marco de confianza mutua. Aquello que en una figura musical sería una magnífica orquesta conducida por una brillante batuta. Fuera de ese contexto exclusivo de nosotros, los pasivos, hay otro escenario no tan feliz y es el de los prestadores privados. No todos quizás, pero sí suficientes para distinguir lo social del negocio. La atención personal esmerada de la atención del “hato” de ancianos en el mismo sitio donde se asisten pacientes particulares y gremiales activos. Este es un tema importante que amerita página aparte y en el futuro inmediato deberá ser abordado entre funcionarios y afiliados partiendo de la premisa de contar con numerosos Pami como el I de calle Sarmiento 300, donde consultorios e internación hospitalaria son exclusividad de los jubilados. Al principio habrá de ser una significativa inversión, luego el inmenso beneficio de ahorrar el capital previsional que aportan activos y pasivos para mantener y mejorar “en casa propia” el servicio de salud de todos los abuelos.
Oscar Mario Ventura
Sobre la palabra quimera
El diccionario dice sobre el significado de quimera: “Lo que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo”. Esto es lo que en nuestro país se conoce como “relato”, del cual el diccionario dice: “Conocimiento que se da, generalmente detallado, de un hecho” -como si fuera un sinónimo, sin serlo-. Sería algo curioso si no fuera dramático, ya que no es una licencia literaria sino política, elaborada por la facción gobernante para manipular a quienes intencionalmente mantiene desamparados como esclavos en la pobreza, presumiendo que aceptarán la quimera, mal llamada relato. Llamemos a las cosas por su nombre, sin eufemismos.
Emilio Zuccalá
Sólo un cambio de personas
Hace unos días vi la tapa de un medio periodístico con la foto de Malena Galmarini, esposa del intendente de Tigre, Sergio Massa; y en un recuadro inferior, la del matrimonio. Y me trajo el pésimo recuerdo de años anteriores. Siguen los pasos de Néstor Kirchner y su esposa Cristina Fernández. Massa estuvo a cargo de la Ansés, sintiéndose poderoso, no escuchó a los jubilados. Es más, tuvo pésimas actitudes demostrando que los mayores no eran útiles a sus planes personales, por ende el famoso “monzalbete” se cobijó en la Rosada, muy cerca de la presidenta. Luego, tal vez el gobierno descubrió sus innobles aspiraciones y aterrizó nuevamente en la Intendencia de Tigre. Bossio de la Ansés es la continuidad de Massa. El país desea un cambio y lo ha demostrado en todas sus marchas. Massa fue y sigue siendo K, de modo que no tiene cabida ningún personaje kirchnerista para descomprimir el ahogo de esta República vapuleada.
Paola Riviera
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Papel moneda en la calle
Según las últimas estadísticas difundidas por el Banco Central (Bcra) sobre papel moneda “en calle”, durante el pasado mes de julio esa entidad puso en circulación 83,3 millones de nuevos billetes. De ellos, 75,3 millones fueron de 100 pesos. O sea que de cada 10 billetes nuevos que se pusieron en circulación, 9 fueron de 100 pesos. Según el detalle de dicha estadística, por 100 billetes de $ 100 puestos en circulación se colocaron 13 de $ 5; 3,5 billetes de $ 20 y 0,8 de $ 10; y se retiraron por deterioro 5 billetes de $ 50 y 2 de $ 2. Esta mayor proporción de billetes de 100 pesos en las últimas emisiones pone de manifiesto la persistente y cada vez más acelerada pérdida del poder adquisitivo del peso y la necesidad de contar con billetes de una denominación mayor a los vigentes. Tener billetes de 200 y 500 pesos no sólo traería más facilidad transaccional a la moneda sino que también permitiría abaratar los costos de emisión ya que sería más barato emitir, por ejemplo, 10.000 pesos con veinte billetes de 500 pesos o cincuenta de 200 pesos que con cien billetes de 100 pesos.
Carlos Alberto Parachú
DNI 6.012.558
Derroche de agua
Luego de las desgracias que han asolado a nuestra ciudad en los últimos días, la degradación de las instituciones públicas siguen sin hacerse cargo de sus responsabilidades. Los vecinos de avenida Pellegrini al 5500 y 5600, estamos con tres tremendas pérdidas de agua en ambas veredas desde hace meses, sin haber tenido respuestas a los reclamos hechos. Cuando el agua de la provincia de Santa Fe debe de ser una de las más caras del país y teniendo en cuenta los aumentos que están anunciados para este servicio, al menos que cuiden y se hagan cargo de estas pérdidas. Que piensen y pensemos que hay lugares en la Aregtnina donde la gente tiene que caminar cuadras o kilómetros para conseguir agua potable.
Ricardo Pinchiero