Ante todo digo que soy periodista deportivo y me encanta el fútbol. Es completamente entendible el dolor de los simpatizantes de Central por el lacerante desenlace, la bronca contenida por pelear durante tres años seguidos por no perder la categoría y la impotencia por no poder revertir la coyuntura. Sin embargo, es inadmisible (por más ineptitud dirigencial que haya) que se generen escraches y hechos de violencia que, además, afectan a la ciudadanía. Choques entre hinchas y policías, y entre seguidores de Newell's y de Central, con tiros, agresiones mutuas e insultos, constituyen un cóctel explosivo. Se deberían buscar métodos más creativos para canalizar la ira y no equivocarse en elecciones futuras. Por ejemplo, reflexionar, y que los socios se pregunten por qué la mayoría creyó en un déspota autoritario (él mismo lo admitió en una de sus últimas entrevistas públicas) y con delirios de grandeza como el Vasco. Alguien que prometió salir campeón reiteradamente y terminó con lo opuesto a lo que pregonaba: descendió. El conjunto de Arroyito saldrá si hay mesura, calma, prudencia e inteligencia por parte de la gente, y sin caer en el fundamentalismo.



































