No estoy de acuerdo con la aprobación de la ley de matrimonio homosexual con adopción. Por causas democráticas, ya que siendo aceptado el derecho individual a elegir la sexualidad y marco de convivencia, la discusión debería ceñirse a qué forma darle a este modelo social. El Preámbulo de nuestra Constitución invoca como un principio fundamental "la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia" y los legisladores han jurado hacerla respetar. El Dios que invoca la Constitución fue el que estableció que el matrimonio debía integrarse por un solo hombre y una sola mujer (monogamia y heterosexualidad) y así lo especifica nuestro Código Civil. Por la libertad que cada uno dispone, puede convivir según escoja, pero es inaceptable llamar a esto matrimonio. Me opongo también a la adopción por parte de parejas gay, porque, si bien se protegería la igualdad de derechos de los homosexuales, se estaría obviando el derecho del niño a decidir si quiere vivir con dos padres o con dos madres en vez de con un papá y una mamá. Y esto es democrático.



































