Salí a comprar con un listado de necesidades demandadas por mi mujer. Al contar el dinero, me di cuenta que para adquirir todo sólo era posible en el país real. Pero a poco de andar, advertí que por error había ingresado en el país virtual. ¿Cómo encontrar el real? Llamé al Indec y me dijeron que ello sólo podía contestarlo Moreno. Pedí con él y me dicen que no me puede atender porque estaba muy ocupado llamando a las cámaras empresarias para que condenaran públicamente lo hecho por la oposición en el Congreso. Sugieren llamar a la Casa de Gobierno. Lo hago y recibo como única respuesta que mi pregunta es propia de un opositor desestabilizador imperialista. Resignado y desesperanzado, decidí comprar lo que podía. Llegué de vuelta a casa con menos de la mitad del listado y una argumentación convincente para que mi mujer comprendiera que el país real sólo existe en el fantasioso y anodino discurso de la presidente.































