Del este y el oeste
Siempre supe —más bien ya es un dato constitutivo— que soy del sur.
Que somos el sur del planeta. Dirán que es un hecho convencional, ya se sabe, al menos desde unos
ciertos criterios, pero no cabe duda de que, más al sur, siendo esquemáticos, sólo queda la
Antártida.
20 de octubre 2008 · 04:27hs
Siempre supe —más bien ya es un dato constitutivo— que soy del sur.
Que somos el sur del planeta. Dirán que es un hecho convencional, ya se sabe, al menos desde unos
ciertos criterios, pero no cabe duda de que, más al sur, siendo esquemáticos, sólo queda la
Antártida.
Pero ¿alguien sabe cuán al oeste estamos, cuán occidente somos? Y ahí me
pregunto en serio: ¿cuánto al oeste estamos? ¿Y cómo se separan, se delimitan, se rozan, ese oeste
y ese este? ¿Cuál es su "punto de encuentro"?
Sin más datos que los de la representación usual, ni siquiera respetando lo que
inequívocamente marcan los paralelos de la Tierra, me doy cuenta de que de México para arriba todo
es norte. Y que de Venezuela y Colombia para abajo todo es sur.
¿Y lo del medio? Siguiendo con mis representaciones —más épicas y
culturales que cartográficas— América Central pertenece al sur, aun cuando seguramente poco
coincide esa visión tan lineal con las más frondosas representaciones, los deseos, las encarnizadas
luchas y los temores de sus variados pobladores.
Entonces me digo algunas cosas. Unas de valor poético y otras de sentido
práctico.
No cabe duda de que el día nos llega desde el este. Los habitantes del oriente
deben enorgullecerse de eso, aunque a ellos finalmente también les amanezca desde más al este, es
decir, desde el oeste. Una imagen mental que me acerca a los dibujos y grabados de Escher.
También es cierto de que las primeras operaciones de Bolsa, con todos sus
efectos, vienen cada día asomando desde el este. Así como bastantes otras cosas que, para un lado o
para otro, inciden en nuestra balanza comercial.
Con toda "lógica" (aunque no sea necesariamente esa la única lógica que lo haya
motivado), desde hoy las provincias del oeste argentino seguirán más cerca de lo que mandan los
meridianos que las del este. Y Argentina tendrá por unos meses dos husos horarios, como de hecho
ocurre en otros países del mundo. Qué loco, ¿no? Y qué cuerdo al mismo tiempo este milagro de
amaneceres y noches y relojes.