El ministro de Seguridad de la provincia, Daniel Cuenca, puso manos a la obra para cumplir las
promesas asumidas ante el personal penitenciario rebelado a principio de este mes, después de que
tres carceleros fueran lesionados en el penal de Piñero. En ese marco, ayer inauguró su recorrida
por las distintas penitenciarías y se reunió con el personal destacado en Coronda.
“Fue una experiencia positiva ya que es a través del diálogo,
mirándonos las caras y participando con el aporte conjunto como vamos a encontrar el camino para
mejorar la calidad laboral del trabajador penitenciario”, aseguró Cuenca tras la reunión en
la cárcel.
La visita del ministro se enmarca en la mesa de diálogo abierta el
miércoles de la semana pasada en la capital provincial durante una tensa reunión. Los
penitenciarios habían llegado a la cita cargados de bronca ya que dos semanas antes, en la cárcel
de Piñero, tres empleados habían sufrido lesiones leves de armas blancas en el acceso a un
pabellón. Eso disparó un planteo expresado en un petititorio firmado por 140 guardias en el que se
cuestionaba a las autoridades penitenciarias y se mencionaban las pobres condiciones de seguridad
laboral.
Así las cosas, y después de que los carceleros depusieran su actitud
inicial de pedir la exclusión del secretario de Asuntos Penitenciarios, Leandro Corti, y del
director del SP, Mariano Bufarini, entre las partes se acordó analizar los reclamos laborales en
ámbitos periódicos de diálogo y en los mismos lugares de trabajo. Todo eso bajo una estricta
condición: tanto las orientaciones de la política penitenciaria en curso como los encargados de
conducirla no serían cosas a deliberar con ellos.
En ese orden, ayer Cuenca comenzó a cumplir el compromiso contraído y
estuvo en Coronda escuchando las distintas demandas del personal. Idénticas visitas hará a los
demas penales de la provincia en los próximos días. l

























