Mucho he pensado en cómo expresar todo lo que tengo adentro, cómo agradecer a todas las personas que han hecho posible que Anita Peirone llegara a China en tan poco tiempo, haciendo realidad todas sus esperanzas, expectativas e ilusiones. No creo que la palabra gracias abarque toda la gratitud que la familia tiene con todos aquellos que de una u otra forma hicieron que el sueño "China" se hiciera realidad, tan realidad que ahora estoy escribiendo desde aquí. Y el agradecimiento va para todos por igual, pero permítanme un espacio especial para Lucía que nos ha acompañado todo el mes aquí en el hospital y que es una de las grandes amigas de Ana, una de las impulsoras de aquel "Todos por Anita", que empezó en el mes de enero y que ya prácticamente estamos con un pie en el avión para volver a Rosario. Gracias no es suficiente, no expresa lo que uno tiene en el alma, eso que cada vez que pensamos en lo que todos ustedes hicieron nos pone la piel de gallina, los ojos vidriosos y nos inunda el corazón de tanto amor por parte de tanta gente, de los que uno lleva permanentemente como parte de su vida, como de todos los otros que colaboraron sin siquiera conocernos. A todos va nuestro cariño, el saber que no todo está perdido, que aún quedan un montón de valores que debemos seguir alimentando, que así como Anita pudo lograr su sueño, hay muchas más personas que también están a la expectativa de una esperanza. El codo a codo, el trabajo en conjunto, la solidaridad y por sobre todo la generosidad desinteresada de todos los que participaron de esta cruzada, nos da la fuerza para poder seguir adelante. Y fueron estas chicas de veintipico las que nos dieron esta lección de vida. Y si gracias no es la palabra, tal vez sea amor, por una amiga, un familiar, un vecino o simplemente alguien que lo necesita.



































