Los cortes del suministro de energía eléctrica se suceden y todo indica que habrá más. Hasta el momento he sufrido seis cortes, el último abarcó casi toda la ciudad durante varias horas y aún no llegó el verano. Lo curioso es que la provincia nos aseguró meses atrás que este verano no habría cortes porque se mejoraron los equipos de la EPE. Tras los cortes, los voceros dan respuestas que no convencen a nadie: "que fue un transformador", "excesiva demanda de energía", "un desperfecto en la usina", etcétera. Y lo que más indigna es que, tras los cortes, mientras por un lado la EPE nos dice que tenemos que ahorrar energía eléctrica, por el otro vemos las luminarias encendidas en pleno día en avenidas, bulevares, plazas, parques y otros sitios al aire libre. Por lo visto, como el ciudadano común sigue pagando la elevada tarifa domiciliaria (la cual no abonan los empleados de la EPE), a ningún funcionario de la empresa le importa si el fluido eléctrico se derrocha por otro lado.

































