Edición Impresa

Contra el narcotráfico "el reto es definir políticas de seguridad integral"

Narcotráfico y violencia. Lo dicen dos expertos en seguridad que llegaron desde Colombia a Rosario invitados por el PRO. Comparaciones y diferencias

Lunes 30 de Septiembre de 2013

Rosario se despierta cada día con títulos de noticias sobre narcocriminalidad. Jueces que investigan bandas, búnkers allanados, muertes por encargo, dinero mágico que se lava en edificios altísimos y autos alemanes y franceses, y ciudadanos que, con negocios no muy prósperos, obtienen fortunas. Para Federico Gutiérrez Zuluaga y Paola Holguín, especialistas colombianos en narcotráfico y asesores internacionales en seguridad, esos datos son "característicos de los territorios en conflicto por estupefacientes". Se lo dijeron a La Capital en una entrevista que dieron en un lujoso hotel céntrico de la ciudad a la que llegaron invitados por los candidatos del PRO en el marco de la campaña para las elecciones del 27 de octubre, donde el partido que en la provincia lidera Miguel Del Sel ha hecho del tema de la seguridad su caballito de batalla. Aunque Medellín cuenta con 2,7 millones de habitantes y Rosario no llega al millón; aunque en la ciudad colombiana en 2013 se produjeron más de 500 homicidios y en Rosario la cifra pasó los 170; aunque las realidades y las circunstancias no son iguales, ambos expertos dicen que "hay que estar siempre alertas".

Holguín habla con un marcado acento y una seguridad imponente: "Cuando se afronta un problema de seguridad se debe despolitizar. Hay que hacerle entender al intendente y al gobernador que es un tema político y no ideológico. En México se hace una coordinación por que si bien los delitos pueden ser federales (como en Argentina es el narcotráfico), el primero que llega al lugar del hecho es el policía municipal, que es el que está en la calle". Y agregó que "una política de seguridad que viole el respeto a los derechos humanos pierde legitimidad, porque la seguridad es un derecho humano".

A su turno Federico Gutiérrez dijo que "el reto es definir políticas de seguridad integral. De nada sirven sólo estrategias sociales o de represión. Todo debe ser atacado al mismo tiempo. Los gobernantes deben tener el liderazgo suficiente para afrontar el tema y ser respetados. Puedes tener la mejor estrategia, pero se necesita también una ciudadanía comprometida".

Información fidedigna. Gutierrez hace hincapié en dos puntos fundamentales para atacar el delito: información oficial y fidedigna; y poder definir cómo se mueve el crimen organizado en cuanto a información. "¿Adonde van los recursos de las rentas del crimen organizado? ¿Dónde están las bases informativas para hacer diagnósticos?", se pregunta. Y sostiene que "sin una información veraz, georefrenciada y con datos clave, es muy difícil hacer una estrategia de combate exitosa". En ese sentido, Holguín sostiene que "si las cifras son de dos años atrás es ridículo trabajar. ¿Pa' que las quieres?". Se pregunta casi enojada.

Rosario, dicen algunos, tiene ciertas características que la asimilarían a ciudades de Latinoamérica en donde el narcotráfico hizo pie. Y los consultores colombianos no evaden esas coincidencias: "El problema con el narcotráfico es que crece y nadie le da importancia. Hace 40 años en La guajira (región de la selva colombiana) se plantaba marihuana y no nos importó. Hasta que empezaron a aparecer los laboratorios. No importa en que grado de crecimiento esté el narco en una sociedad, hay que preocuparse por atacarlo en vez de preocuparse en que punto se está. En Colombia, cuando nos quisimos acordar, ya manejaban el negocio y habían corrompido la policía y la Justicia. Cuando menos lo pensamos ya teníamos cárteles que habían convertido a mi país en un narcoestado", dijo Holguín. Y Guttierrez acotó que "el 80 por ciento de la población vive en ciudades donde esos grupos buscan el control territorial y económico".

En otra parte de la charla, los expertos dijeron que a partir de la experiencia recogida en su país, pueden sostener que el narcotráfico "es un delito trasnacional y debe tomarse como tal, aprovechando todos los apoyos". Y por eso defienden el Plan Colombia mediante el cual los Estados Unidos aportaron "el 30 por ciento de los recursos económicos para la lucha contra los cárteles de la droga", según afirmó Holguín.

Una visión militar. Sobre ese tema, de por sí conflictivo, los consultores resaltaron la importancia del ejército en el combate contra el narcotráfico. "Es importante el tema de operaciones conjuntas. La policía a menudo no está preparada para esa lucha y tiene poder de fuego limitado. O se profesionalizan o es necesaria la lucha conjunta", dijo Gutierrez mostrándose poco conocedor de la realidad argentina y haciendo foco exclusivamente en lo ocurrido en su país, militarizado a partir de una lucha intestina que se extendió por más de 3 décadas.

En este sentido, Argentina está iniciando un trayecto. A mediados de septiembre el ministro de Defensa, Agustín Rossi, indicó que desde 2011 "se han detectado 707 tránsitos aéreos irregulares que han sido informados a las fuerzas de seguridad, concretamente a Gendarmería Nacional" y que por intermedio de los radares primarios terrestres se han detectado otros 200 tránsitos aéreos irregulares. Asimismo, el funcionario sostuvo que se "desplegarán unos 4.500 efectivos para hacer tareas de control y vigilancia en la frontera norte del país, que es la más complicada que tenemos". En este marco de análisis el colombiano Gutiérrez dijo que, a su entender, "la Argentina tiene una crisis en ese tema. Que se detectan tantos vuelos irregulares, uno cada tres días, es porque posiblemente la frontera tiene muchos agujeros".

Al hablar de las rutas usadas habitualmente por los narcos, los expertos pusieron como ejemplo la importancia de los puertos. "En Buenaventura fue increíble como avanzaron los narcos en lo que se da en llamar efecto globo. Si se presiona para sacarlos de un lugar apuntan a otro". Tal vez esto explique en parte la presencia de tantos narcotraficantes colombianos en Argentina. "Aquí se capturó a Henry de Jesús López, apodado Mi Sangre, y eso hay que tenerlo en cuenta", dicen.

Sobre el problema de los niños y adolescente que se incorporan a las bandas narcos, Gutierrez hizo una analogía. "En varios lugares se usa a los niños, básicamente por su inimputabilidad. El tema se puede afrontar, el Estado debe ir en busca no de votos sino en garantizar la inversión social, recuperar los espacios públicos y otrogarle otras salidas a esos chicos", aseguró.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS