Buenos Aires.— El pibe de 19 años detenido por el crimen de la maestra
Sandra Almirón, asesinada de un balazo la noche del miércoles cuando llegaba a su casa de Derqui y
fue interceptada por jóvenes que le robaron el auto, confesó su participación en el hecho aunque
aclaró que quienes mataron a la docente fueron sus cómplices, un chico de 16 años hijo de un
policía y otro de 15 que fue alumno de la víctima. Además, sostuvo que su intención sólo era entrar
a robar a la casa.
Fuentes judiciales aseguraron que la confesión de Sebastian Soto se
concretó ante el fiscal de Pilar Gonzalo Acosta, quien ahora girará todo el expediente al fuero de
Responsabilidad Penal Juvenil de San Isidro.
En su indagatoria, el acusado relató que el miércoles había ido con sus
dos amigos “a jugar un picadito de fútbol” y que de repente vieron llegar a la mujer
con su auto y descender para abrir el portón del garaje. Según el relato, en ese momento decidieron
ir a robar a la casa, por lo que él se quedó en la esquina y los dos chicos la abordaron, cada uno
portando un arma.
Siempre según esa versión, la maestra “se resistió, gritó” y
él vio desde la esquina un forcejeo y que le dispararon, pero dijo que no podía señalar cuál de sus
cómplices lo hizo.
La causa quedará ahora en manos de la fiscal del fuero Penal Juvenil
Alejandra Toymil, que debe indagar al chico de 16 años y decidir si adopta alguna medida de
seguridad sobre el de 15, que es inimputable, como por ejemplo internarlo en un instituto de
menores.
Por otra parte, los investigadores intentan determinar si uno de los
tres detenidos por el caso es un ex alumno de la víctima, algo que tanto el viudo como las
compañeras de Sandra en el colegio Santa Ana aseguraron tras chequear en el archivo de la
institución.































