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Condenan a prisión perpetua a una mujer por el crimen de su marido

Omar Dupuy fue asesinado de un golpe en la cabeza el 19 de febrero de 2011 en su casa de la localidad de Pujato. Susana Gualdesi, de 62 años, seguirá con arresto domiciliario hasta que quede firme el fallo, que fue apelado.  

Martes 01 de Octubre de 2013

Susana Beatriz Gualdesi, la mujer sometida a un juicio oral por matar a su marido de un golpe en la cabeza en Pujato dos años atrás, fue condenada en un fallo unánime a la pena de prisión perpetua. Un rumor de llanto contenido se expandió en la sala de audiencias cuando los familiares del asesinado empleado municipal Omar Dupuy oyeron el veredicto, ajustado a la máxima pena pedida por la fiscalía. La mujer de 62 años oyó su sentencia en silencio, inmutable incluso a los insultos que le dirigieron desde el público, y tras consultar con sus abogados decidió apelar. Seguirá en prisión domiciliaria hasta que el dictamen quede firme. Este viernes se conocerán los fundamentos de la decisión.

Tras cuatro días de audiencias, el tribunal conformado por los jueces Ismael Manfrín, Luis María Caterina e Ignacio Vacca dio a conocer su veredicto. Manfrín leyó la resolución que, por unanimidad, condenó a Gualdesi a prisión perpetua como autora de homicidio calificado por el vínculo.

La lectura del fallo culminó en medio del llanto apagado, la conmoción y los abrazos de los familiares de Dupuy presentes en la sala, quienes entre lágrimas salieron conformes con el veredicto (ver aparte). La resolución establece que la mujer podrá seguir con prisión domiciliaria en la casa de su hermana en Rufino, con custodia policial permanente, hasta que el fallo quede firme.

Gualdesi no reaccionó cuando una allegada a Dupuy se le acercó y le gritó "asesina" antes de salir de la sala. La condenada cruzó algunas palabras con sus abogados, Rafael Tamous, Jorge Cataudella y Laura Gauna, y ayer mismo apeló la sentencia. Tamous adelantó que la condena será revisada por la Sala III de la Cámara Penal. "A lo largo del juicio vimos otra cosa. La prueba que vimos era para una absolución y ella estaba ilusionada con volver a Pujato en libertad. Habrá que esperar la decisión de segunda instancia", sostuvo el defensor.

Golpe fatal. Aunque no se conocen aún las valoraciones del tribunal, está claro que en las audiencias los jueces vieron y escucharon datos que los convencieron de la responsabilidad de Gualdesi, quien llegó al juicio acusada de matar de un golpe en la cabeza con una azada a Dupuy. El empleado municipal tenía 44 años y fue hallado muerto la madrugada del sábado 19 de febrero de 2011 en su casa de Pujato.

La propia Susana avisó a sus familiares cerca de las 4 de ese día cuando, según relató, llegó de jugar a las cartas con amigas y se encontró con su esposo inmóvil en la cama, con manchas de sangre y un profundo golpe en la cabeza.

Más allá de la versión de la mujer, los efectivos de Criminalística de la Unidad Regional XVII determinaron que la muerte había sido varias horas antes del hallazgo (fue situada a las 23.30 del día anterior) y por eso la mujer fue detenida.

Además, en la casa se halló una azada de jardín que había sido lavada pero conservaba manchas de sangre. Con esa herramienta, se presume, fue atacado el hombre. También se detectó que el piso del dormitorio, así como algunas prendas de vestir, habían sido lavados antes de que llegara la policía.

Contrapunto. En las audiencias del juicio oral el contrapunto entre el fiscal y los defensores giró en torno al horario de la muerte y ciertas desprolijidades en la pesquisa policial. El fiscal Aníbal Vescovo planteó desde el comienzo que Gualdesi ejecutó el ataque. Sus defensores, en cambio, sostuvieron que la mujer es inocente, que otra persona ingresó esa noche a la casa y mató a Dupuy en un posible intento de robo.

En los alegatos finales, Vescovo pidió la pena de prisión perpetua por homicidio calificado por el vínculo, tal como finalmente resolvió el tribunal. El fiscal planteó entonces que el crimen fue "preordenado" y que la mujer atacó a su pareja mientras dormía para luego simular el hallazgo del cuerpo. Consideró que no hubo alevosía porque no actuó sobre seguro, ya que en cualquier momento podía volver el hijo de la pareja.

Asimismo, el fiscal puntualizó que los problemas motrices de la mujer (renguea como consecuencia de un accidente de tránsito) no le impedían andar en bicicleta. Detalló que ella "manejaba la azada con las manos para extraer las verduras de su quinta". Y descartó el intento de robo porque no había roturas ni signos de violencia al interior de la casa y los vecinos no escucharon gritos.

Para Vescovo, el homicidio podría haber sido motivado por una discusión previa. Es que el día anterior la víctima había ido con su hermana, su esposa y el hijo de ambos, Fabricio, entonces menor de edad, a cobrar una indemnización en un estudio jurídico de Casilda por un accidente de tránsito que había sufrido el chico. Con el dinero el hijo quería comprarse un celular, pero el padre se opuso y el matrimonio discutió porque la mujer apoyó a Fabricio.

En cambio, en el planteo de los defensores que no fue respaldado por el tribunal, este dato podría haber sido conocido por el homicida para intentar quedarse con el dinero. Los abogados evaluaron que la mujer no tiene la fuerza física para manipular la azada, que a la hora del crimen ella no estaba en la casa (mencionaron un mensaje de texto según el cual se encontró con una amiga a las 23.18 del día previo) y, en suma, pidieron su absolución.

Con esa teoría e idéntico reclamo irán ahora en apelación a la Cámara Penal, que puede confirmar o revocar la condena.

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