El 4 de mayo nació para alegría nuestra María Isabella, mi nieta. Dios se valió de varias personas para lograr este regalo ya que mi hija perdió cuatro embarazos. Fue el doctor Renzi quien diagnosticó trombofilia, enfermedad que se trata con la aplicación diaria de eparina. El doctor José Luis Fedelle, hematólogo, controló las dosis adecuadas. Agradecemos la dedicación de un excelente obstetra de riesgo, el doctor Mario Aguilar, quien durante nueve meses contuvo, cuidó y controló a la paciente para finalmente realizar en momento justo la cesárea, que no fue tarea fácil en el caso de mi hija. Nuestro agradecimiento a todo el equipo de obstetricia del Hospital Italiano. Sin la idoneidad de estos profesionales hubiese sido imposible la llegada de María Isabella. Gracias a las empleadas de Caja Forense, que nos alentaban y esperanzaban cuando realizábamos los distintos trámites. En todas estas personas encontramos un poquito a Dios.



































