Ese extraño personaje que aparece frecuentemente en esta sección y que se hace llamar Hernán Andrés Kruse, un raro y preocupante ejemplo de delirante obsecuencia oficialista, ha culminado su campaña propagandística con una novela de ciencia ficción que él pretende presentar como resumen de la historia de nuestro país en los últimos cien años. Todo desemboca, naturalmente, con la llegada de la pareja real que montada en briosos corceles aparece oportunamente a salvar al país de los elitistas de derecha que se interesaron y lucharon por la restauración de uno de los símbolos de la Argentina instruida y culta que la llevó, hace ya un buen tramo, a ser considerada uno de los países más destacados del mundo y sin ninguna duda el más importante de Latinoamérica. En sus delirios propagandísticos —"repite una mentira un número suficiente de veces y aparecerá como una verdad verdadera"— llega a pretender hacernos creer que los cientos de miles de personas que han asistido a los festejos del Bicentenario son todos kirchneristas, incluida Elisa Carrió me imagino. Lo hace muy sencillo: 1) quienes estuvieron en el Teatro Colón representan a esa minoría elitista de derecha que es la oposición. 2) Quienes estuvieron en la 9 de julio son los partidarios del progresista (¿?) gobierno de los Kirchner. El pobre don Hernán olvida, entre otras muchas cosas, un pequeño detalle: el 28 de junio del 2009, el gobierno de los Kirchner sufrió una estrepitosa derrota en las urnas. Fue la voz y voluntad del pueblo. Y eran muchísimos más que los que estuvieron en "La más ancha del mundo", que obviamente, no eran tampoco todos kirchneristas, como él pretende hacernos creer. Don Kruse, mejor dedíquese a escribir guiones tipo "Harry Potter", tiene pasta para ello.



































