El gobierno nacional desembolsa anualmente a través del Ansés para pagar subsidios casi un 12 por ciento del total de sus reservas monetarias. Seis millones de dólares para cubrir asignaciones universales por hijo nacido y al nacer, suplemento familiar por hijo y asignación universal por hijo con discapacidad. Me entristeció enterarme que tenemos dentro del país 3.600.000 jóvenes con incapacidades. Esta cifra monetaria es la apoyatura del modelo de inclusión social que se intenta profundizar. Creo que no hay un argentino bien nacido que intente oponerse a esta significación del modelo: todo compatriota tiene derecho a consumir alimento, ropa, cultura, educación, atención médica. Todo compatriota puede hablar, actuar, trabajar y movilizarse con libertad pero nunca proceder contra la ley. Naturalmente le asiste el derecho de integrar e incrementar el 70 por ciento de población argentina activa. El desembolso para el mes en curso será 7.500 millones de dólares al ritmo actual de inflación. Si es posible que las arcas fiscales soporten estas extraordinarias exacciones hay que recordar a los poseedores de subsidios que para consumir hay que aprender a producir y que para aprender hay que educarse concurriendo a la escuela sin aterrorizarse por sus condiciones edilicias. Además, que el dinero necesario para vestimenta, cultura, cuidado de la salud, será proporcionado por unos señores denominados empresarios a través de una contraprestación básica denominada trabajo. Complementariamente, recordar que no es función básica de los gobernantes proporcionar la moneda necesaria para el diario vivir como ya lo entendió ese 70 por ciento de la población en actividad. Entendiendo y reconociendo todo esto funcionaremos mejor como país desde un extremo al otro.
































