A ese ángel que protege mis sueños, el que me arropaba mientras dormía. A ese ángel que jugaba a ser Maradona, a ser Vilas en el tenis. A ese ángel que me hacía sentir importante mostrándome así que la vida es una lucha constante que no importaba ser el mejor sino no claudicar jamás, viviendo cada día como si fuera el último. Tal vez hoy mis hijos vean parte de ese ángel en mí, me inculcó valores de vida irremplazables, como amar incondicionalmente a la mujer, a compartir, a ayudar sin esperar nada a cambio, a reírnos de nosotros mismos, a disfrutar de pequeñas cosas que hacen de esta, nuestra vida, que sea única. A ese ángel que visita mis sueños y mis pensamientos haciéndose siempre presente. Este es mi sencillo y modesto homenaje a él y a todos los padres del mundo. Que este domingo tengas un feliz día papá.





































