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Brasil: el desafío de crecer en un contexto turbulento

El país sudamericano enfrenta una fuerte salida de “capitales ficticios” que afecta la macroeconomía y obliga al Estado a intervenir.

Domingo 29 de Septiembre de 2013

Los debates sobre el estado de la economía y la geopolítica mundial estuvieron a la orden del día durante las VI Jornadas de Economía Crítica realizadas en la Universidad de Cuyo a finales del mes pasado. En ese esquema lo que pasa en Brasil —el gran socio comercial y político argentino de la última década— es de máximo interés para la vida local, muy necesitada de un mercado robusto para recibir exportaciones y de un sistema institucional sólido para acomodarse mejor en un mundo que se acomoda en virtud de nuevas multipolaridades.

   Rosa Marquez, profesora de economía de la Pontificia Universidad Católica de San Pablo, aseguró que Brasil sufre la salida precipitada de los “capitales ficticios” y que esa es hoy la mayor tensión que padece en el frente económico, al tiempo que descartó una crisis de escalas mayores y moderó el impacto de las transformaciones de la última década en el país. “Que una familia pueda comer no significa un ascenso automático a la clase media”, dijo.

   — ¿Cuáles son las mayores tensiones que enfrenta la economía de Brasil?

   — La economía brasileña está estancada porque está sufriendo en parte la crisis internacional, no olvidemos que durante los últimos años Brasil fue el quinto destino del flujo de capitales internacionales, y que una de las principales formas que adoptó ese flujo fue lo que llamamos el capital ficticio, que entra sin preocupaciones y no sirve para ninguna inversión. Entonces, cuando cambia alguna cosa en el escenario internacional, este capital ficticio empieza a salir. Actualmente el gobierno está enfrentando esta salida de capitales y tenemos un nivel de reservas muy alto, pero sin embargo esta fuga de capitales desestabiliza las expectativas internas en el país.

   — ¿Con qué estrategias el gobierno enfrenta esta fuga de capitales?

   — El gobierno está colocando dólares en el mercado, una cantidad absurda de dólares para contener este proceso, pero es curioso porque al mismo tiempo tenemos la necesidad de devaluar la moneda. El gobierno está solamente interviniendo en la oferta y la demanda porque no hay otra cosa que hacer, como la tasa de cambio es flexible tiene que comportarse como otro agente en el mercado.

   — ¿Cuál puede ser el impacto de este proceso devaluatorio?

   — No creo que la devaluación impacte en los sectores más populares, cuando esto ocurre siempre puede haber un aumento en los precios de los bienes importados, pero esto no forma parte de la canasta de la población con menores salarios. Si esto continúa claro que todo puede cambiar, pero por ahora no veo una crisis muy seria, simplemente digo que estamos dependiendo del comportamiento del mercado internacional, este es hoy el mayor problema, nuestra mayor debilidad.

   — ¿Constata una reprimarización de la economía brasileña?

   — Me pregunto si la reprimarización es un problema, y me contesto que sí, y que no. Nosotros no tenemos una reprimarización de la economía en Brasil, lo que tenemos es una reprimarización de la pauta de las exportaciones, que son dos cosas muy diferentes. Tenemos una industria fuerte y muy compleja, pero si continúa este tipo de proceso está claro que en el futuro las cosas cambiarán, principalmente cuando tenemos la competencia de los productos de China. Sin embargo no se puede decir que haya una reprimarización similar a la que padecen otros países, porque si bien la industria pierde fuerza en relación con los servicios, desde un análisis marxista a esto no lo veo como un problema, ya que la producción de mercancías no es solamente la producción de mercancías tangibles. Entonces se trata de dos cosas muy diferentes.

   — ¿Qué significaron las protestas recientes en Brasil? ¿Contra quién o contra qué estuvieron direccionadas?

   — En primer lugar es necesario decir que antes de las manifestaciones que se conocieron en el mundo, hubo un período de crecimiento de otro tipo de protestas y huelgas por parte de movimientos que no están bajo la tutela de los sindicatos oficialistas o alineados con el gobierno. Esto ya estaba pasando, y todo el tiempo el movimiento por la tierra estuvo presente. Entonces no es verdad que de repente, de la nada apareció algo. Otra cosa es que no se puede decir que haya una nueva clase media en Brasil, eso es un equívoco, lo que si hubo fueron años y años de trabajo para mejorar la situación de la población mas pobre, casi el 27% de la población recibe el programa Bolsa Familia y esto cambió totalmente la realidad de estas familias, pero no son clase media. Esto es una tontería, o acaso sólo porque están comiendo ascienden a la clase media? Lo que pasó en Brasil no sabemos muy bien que fue, es una amalgama de varias cosas: pero lo cierto es que los trabajadores no estuvieron en las calles, los sindicatos tampoco, y el movimiento por la tierra tampoco. Era una clase media muy difusa que aprovechó el momento, ya que la sociedad se manifestó en contra de la policía después que reprimieran de manera muy intensa una manifestación de los jóvenes por el pase libre del transporte público. Hubo una represión muy seria en San Pablo, y a partir de allí creció la reacción de la sociedad contra eso. En un primer momento fueron las personas de izquierda, liberales, intelectuales quienes protestaron, pero rápidamente otros aprovecharon la situación y al final era la derecha la que estaba en la calle. No sabemos que pasa, están contra todos los partidos, contra Dilma y contra la corrupción del gobierno federal, pero no hablan de las denuncias contra la corrupción en las provincias donde gobierna la oposición. Es una cosa muy confusa, con reivindicaciones muy justas respecto a educación y salud, y otras muy absurdas.

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