Considero que todo aquel que integra alguna comisión dedicada a la protección de los animales, o de alguna manera colabora con ella, cumple una loable tarea. Así, como todo ser humano, el animal tiene el mismo derecho a la vida y es digno de su subsistencia. La preocupación que me lleva a escribir esta carta es para hablar sobre los perros rottweiler, raza de la que podemos decir que en los últimos años ha crecido su reproducción, sin querer con esto exagerar. No es mi intención provocar pánico en el lector, ni tampoco hacerlo con un propósito discriminador. Lamentablemente las noticias que se han venido publicando con referencia a esta raza nos producen escalofríos. En La Capital del lunes 11 de octubre, una trágica nota nos relata que dos animales de esta raza asesinaron a una nena en la vereda. Creo que fue en Quilmes. Y es esto es lo que yo denomino alarmante, ya que son numerosos los casos de estos perros que eligen a los niños como presas, y hasta a sus propios dueños. Sabemos de la ola de inseguridad que está azotando a nuestro país y considero lógico que la gente quiera proteger a su familia. Algunos lo harán adoptando este tipo de animal, otros buscarán otra manera. Sin embargo, desconozco que algún rottweiler haya evitado algún hecho delictivo de los que tan frecuentemente ocurren. Sí, en cambio, se conoce de lamentables y graves ataques a criaturas. No conozco la forma de evitar estas tragedias, creo que la comunidad y sus fuerzas vivas deberían buscar la forma de crear una conciencia respecto de la reproducción, crianza y tenencia de estos animales en la vida doméstica. Es por eso que mi preocupación por este tema me hace formular la siguiente pregunta: ¿será conveniente que este tipo de raza comparta la vida familiar y más aún cuando hay chicos? Pensémoslo porque muchas veces cuando lo hacemos ya suele ser tarde.
































