Un muchacho de 26 años fue apresado ayer por agentes de la Policía de Investigaciones (PDI) acusado de haber participado del crimen de José Eduardo Fernández, un albañil de 58 años baleado en la esquina de su casa de la zona sur el 4 de diciembre pasado.
“El gordo” Fernández tenía ocho hijos y otros tantos nietos. La tarde del primer viernes del mes regresó de trabajar y fue a tomar una cerveza a la esquina de España y Lamadrid con otros vecinos. Entonces aparecieron dos muchachos conocidos de la cuadra y ligados a un búnker de venta de drogas. Uno de ellos, sin decir demasiado, sacó dos armas de fuego y disparó contra Fernández matándolo en el acto.
“El gordo estaba con nosotros tomando un porrón y se acercaron los transas de acá a la vuelta. Lucas estaba re puesto y fue de de «cheto» y El gordo no se lo bancó, porque si algo le sobraba a él era calle. Detrás de Lucas vinieron otros transas y empezaron a pegarnos y el pibe éste sacó dos fierros y El gordo lo enfrentó. Duró nada la pelea y empezaron a los tiros y Lucas le dio a Fernández”, sostuvo un vecino de la víctima que presenció el crimen.
Como Fernández vivía a pocos metros de allí, al escuchar las detonaciones y el griterío su esposa salió a la calle y encontró al hombre tirado en el piso, con mucha sangre en la camisa y moviéndose con dificultad. Al lado, el muchacho que le disparó tenía un arma de fuego en cada mano. Un minuto después llegó al barrio un móvil de Gendarmería Nacional y la mujer, a los gritos, les dijo que habían disparado contra su marido y señaló al matador. Los efectivos se desplegaron entre las casas y las casillas para perseguir al joven que, conocedor de los pasadizos, huyó e ingresó a su territorio.
Pistas claras. Fueron varios los testigos del crimen, lo que permitió a la PDI estrechar el cerco sobre los autores del hecho. Así, con órdenes firmadas por el fiscal Rafael Coria, los pesquisas allanaron dos viviendas cercanas a la casa de la víctima. Una de las casas se erige en Regimiento 11 al 1300, donde detuvieron a Leandro R., de 26 años, a quien le secuestraron una pistola calibre 9 milímetros con su numeración limada y un revólver calibre 32 largo con balas de punta de teflón.
En tanto, en una casa de Paraguay al 5000 los policías buscaron a Lucas C. pero no lo hallaron y sobre él hay una orden de captura ya que estaría vinculado al hecho de acuerdo al testimonio de varios vecinos.





























