La semana que culminó el 12 de mayo fue pródiga en espectáculos, no precisamente teatrales. Duras fueron las expresiones de la señora presidenta hacia los dirigentes sindicales, duras las respuestas de éstos hacia esas palabras. La primera mandataria, harta ya de la no consumación de paritarias, disparó que las mejoras salariales siempre superaron a la inflación, que el índice de ocupación se incrementó, pero que de seguir así las cosas los trabajadores quedarán en la calle mientras los dirigentes volverán a sus casas y nunca serán pobres. Los gremialistas justificaron el nerviosismo de la mandataria por la difícil situación del mundo pero además le recordaron que no todos los dignatarios volverán a sus casas tan humildes como el uruguayo José Pepe Mujica al compararlo con presidentes que al cesar en sus funciones estarán mucho mas ricos que antes. Presentí mucha dureza verbal desde ambas partes. Mientras el gobernador Scioli decide qué rumbo ha de tomar frente a la re-re-reelección pasemos a otro ámbito. La señora presidente felicitó al jefe de diputados oficialistas, Agustín Rossi, por manifestar que no le interesa "si nos aplauden o nos corren a huevazos. Seguiremos trabajando para cumplir nuestro programa y llevar adelante la Nación". Me agradaría mucho que la presidenta me felicitara por haber sido un buen jubilado nacional cuando me quitaron temporalmente el 13 por ciento de mi salario; nunca me duplicaron el sueldo por decisión presidencial y ahora recibo incrementos que me acercan cada vez mas al límite de pobreza, pero igualmente seguiré siendo un buen jubilado nacional hasta la muerte (¿nos queda otra?). El señor Rossi seguramente acumula y acumula gracias a su duplicada dieta y se jubilará con una cifra astronómica, pero no recibió reto presidencial como los gremialistas. Si me duplican el sueldo yo dejaría que Agustín Rossi se lleve los aplausos y a mí que me llenen de huevazos todo el día. Tengo ducha para bañarme y con el doble sueldo podré pagar sobradamente la factura del agua sin necesitar subsidio alguno.

































