El descubrimiento del cadáver número 51, casi tres días después del accidente de tren en la porteña estación de Once, devastó a la familia de la víctima y desató una violencia respuesta de los manifestantes que mantenían una vigilia con la esperanza de que apareciese con vida. La policía antidisturbios usó gas lacrimógeno y porras para despejar la estación y arrestó a varias personas. Al menos un policía sangraba a causa de los manifestantes, y decenas de jóvenes lanzaron objetos a los ómnibus y taxis que pasaban por el lugar.
La causa del accidente ocurrido el miércoles último sigue siendo un misterio. El conductor del tren fue autorizado a regresar a su casa anoche, después de rendir su declaración ante el juez de instrucción. Siguen internados 31 heridos.
El cuerpo de Lucas Menghini Rey (quien tenía 20 años) apareció ayer sin vida en la cabina de conducción del motorman del cuatro vagón, lugar que estaba clausurado. Fuentes allegadas a la investigación confirmaron que el cuerpo fue hallado en mal estado y aplastado en la unión entre el tercer vagón y el cuarto de la formación.
"Asesinos, asesinos", gritaban quienes que se habían concentrado en la estación de Once con fotos del joven y protagonizaron forcejeos con las fuerzas de seguridad, en escenas de fuerte indignación en las que surgió el reclamo "que se vayan todos".
El cuerpo sin vida de Meneghini Rey fue hallado en el mismo lugar del accidente y en el mismo tren, luego de que la familia atravesara un calvario circulando por hospitales, morgues, además de soportar las versiones que daban cuenta de que el joven estaba con vida.
Los familiares y amigos de Lucas, que no participaron de los enfrentamientos, fueron trasladados al patio de la División Sarmiento de la Policía, de donde pudieron salir sin riesgos a la calle sin efectuar declaraciones a la prensa.
Entre ese centenar de personas estaban compañeros de trabajo y de la banda de rock que integraba el joven, además de empleados de Canal 7, donde trabaja su padre.
Los voceros consultados dijeron que la ministra de Seguridad, Nilda Garré, ordenó anteayer buscar el cuerpo en hospitales, la morgue, dentro del tren y "por las dudas" en las ruedas de la formación que chocó contra el paragolpe del andén.
Sin embargo, fue clave la visualización por parte de los familiares de un video de las cámaras de seguridad que confirmó que el joven subió por las ventanillas a la formación en la estación de San Antonio de Padua.
Fue entonces cuando peritos de bomberos se dirigieron nuevamente a la formación, donde sintieron mal olor, y con la ayuda de perros adiestrados detectaron el cuerpo, casi imperceptible, en el fuelle entre el tercer y cuarto vagón.
La tensión creciente en la terminal ferroviario llevó a los trabajadores de la línea Sarmiento a suspender el servicio por "falta de garantías de seguridad".
En tanto, Miguel Angel Gerónimo, guarda de la formación que impactó el miércoles a las 8.32 contra el paragolpe del andén, fue dado de alta ayer y declaró ante el juez federal Claudio Bonadio, a cargo de la investigación del accidente.
El trabajador de la empresa TBA dijo ante el magistrado que no sucedió "nada raro" y que el viaje fue "absolutamente normal" hasta el momento del choque, revelaron fuentes judiciales.
Gerónimo precisó que al chocar el tren número 3772 estaba en el último vagón de la formación e indicó que corrió hasta adelante para saber cómo estaba el maquinista.
El guarda estuvo internado en la clínica porteña Fitz Roy, de la obra social del gremio ferroviario La Fraternidad, donde también permanece internado en la unidad de terapia intensiva el maquinista Marcos Antonio Córdoba, con graves heridas en las piernas.
Ni Córdoba ni Gerónimo están imputados de delito alguno, como trascendió.
Otra vez
Una formación del tren Sarmiento tuvo problemas con los frenos un día después de la tragedia de Once y los pasajeros decidieron bajar. Ayer se dio a conocer un diálogo entre el maquinista del tren que cubría el servicio entre Moreno y Once, el mismo del que chocó el miércoles último, donde le avisa al controlador ferroviario que a la formación “le cuesta frenar”. El maquinista le dice al controlador “tengo freno largo ... ¿le podés decir al operador de Moreno si me lo puede revisar? Ya pasé por Padua y estoy llegando a Merlo. Ya avisé en Padua que tenía freno largo. Quería saber quién me va a revisar la formación”. El controlador le pregunta qué problema tiene “con el equipo”. El conductor insiste: “Tengo freno largo, le cuesta frenar. Si no, lo cancelamos”. El controlador le pregunta: “¿No se puede revisar a la vuelta ahí en Castelar?”. El maquinista le responde: “No, control, porque así yo no estoy seguro”. “Bueno, volvemos vacío entonces”, le respondió el controlador.