En los últimos días un comunicador deslizó una pregunta: ¿por qué tiene tanta trascendencia el caso de Angeles Rawson, la joven asesinada? Existen muchas respuestas acertadas, desde lo más oscuro, “el morbo del gente”, hasta lo más sublime: “La indignación por la pérdida de una vida joven”. Pero, ¿por qué no tiene la misma trascendencia el choque de trenes en Castelar? Existieron tres muertes, un número no definido de personas arrastrarán las consecuencias hasta el día de su muerte; existe la posibilidad que este hecho la adelante. Y no hablo de los traumas psicológicos, que parecieran que importan más, sino a los físicos. Una hernia de disco, una fractura mal soldada, limitan el progreso que esa persona podría haber tenido de no mediar el choque. En algunos casos, prácticamente arruinó sus vidas y en el supuesto caso de que se descubriera que existió dolo y eso provocó el choque, eso es también intento de asesinato. Pero los medios no le dieron la misma exposición. Qué genialidad es poder controlar los medios, haciendo esto se controla a la gente.
































