¿No se siente usted como el jamón del sandwich? Sufrió las inclemencias del tiempo y al otro día se levantó y fue a trabajar. Tuvo la suerte de no sufrir daños en su vivienda, pero tampoco pudo darse el lujo de tomarse el día libre; resultado: sufre los piquetes y llega a su casa horas después. Recibe la factura de la luz y comprueba azorado los aumentos y otra vez sucede lo mismo, no tiene riquezas extremas que relativicen el aumento y no vive enganchado de la EPE; resultado: paga la cuenta en término y piensa qué va a desenchufar para ahorrar energía. No accede a planes de jefes de hogar por tener trabajo y tampoco a los beneficios impositivos de los grandes empleadores, resultado: paga impuestos a las ganancias y su sueldo disminuye. Por fin llega el domingo electoral y usted va a dar su voto. No fue comprado por un choripán y una Coca, pero tampoco tiene intereses comerciales-financieros que lo relacionen con un candidato, ni realizó aportes a su campaña electoral, resultado: su humilde voto queda relegado y sufre cuatro años de gobierno elegido por otros. Bienvenidos al grupo de los jamones. Ahora les aclaro a todos esos que comen de este sandwich, que un día el jamón se va a pudrir y van a terminar con una fea indigestión.
































