Quiero expresar el agradecimiento, en mi nombre y de mis hijas, a la señora jefa de afiliaciones de la Delegación Pami I Rosario, que en todo momento que necesité siempre estuvo presente; sobre todo, en momentos difíciles de la enfermedad de mi esposa. Con rapidez, contención y, lo más importante, con su educación y don de persona de bien estuvo para darme los turnos y trámites que requería el caso en ese momento de urgencia. Me refiero a Mirta Valerio. Lástima que todo el potencial de bien de esta persona lo echó a perder una empleada del primer piso, donde me dirigí a hacer un poder. Me atendió con muy mala educación, no sólo a mí sino a otras personas mayores. El desempeño de esa persona pone en desmedro y opaca la atención de dicha obra social. Gracias señora Mirta Valerio por su nivel humano, Y usted, señora del primer piso, no se olvide que el sueldo que percibe mensualmente (que no es menor) se lo pagan los jubilados que tan mal atiende. Y si no está capacitada para atender al público, detrás suyo hay muchas personas sin trabajo que quisieran estar en su puesto.



































