La ceremonia fue sencilla. "Egresados 2009", decía el cartel que presidía el lugar donde uno tras otro se ubicaron los que se iban. Un marco emotivo, junto a ellos estaban un grupo de egresados sordomudos de una cercana escuela, no sólo en distancia sino en integrado trabajo escolar. Vinieron a mi mente entonces, como mujer, ciudadana, madre, docente y abuela, muchas cosas. Pude seguir de cerca la evolución de mi nieto Mateo, que termina una etapa de afirmación de valores mamados en su familia y acrecentados a lo largo de 7 años por docentes elegantemente uniformadas y con capacidades actualizadas a los tiempos que corren. Escuela 1032, gracias. Gracias por integrar, por educar, por proteger, por crear en cada alumno el deseo de superación y enseñarles a abrir los brazos en "gestual lenguaje" dando amor. Sin estridencias, con austeridad y con la firmeza de un mañana mejor, han generado en estos chicos el deseo de seguir, seguir y seguir. Celebro con orgullo esas diferencias, como dice Bergman y pido que nos unamos cada vez más para apoyar a esta escuela de la zona sur, seria y responsable en su diaria tarea, para poder lograr una sociedad más justa y más integrada. Celebro que mis nietas continúen en ella. Adelante, escuela Argentina.

































