El domingo 12 de mayo a las 11, fui atendida en el Club Logaritmo Rugby, por médicos y paramédicos de dos ambulancias de Ecco, que me trasladaron al Instituto Cardiovascular de Rosario (ICR), en código rojo. ¡Rojo! Estuve, una semanita en unidad coronaria, donde médicos especialistas, cardiólogos, arritmólogo, cirujano, médico/as residentes, enfermera/os, técnico/as, camilleros, mucamas, disculpen si me olvido de alguien, hicieron que me sintiera muy cuidada, con una real atención con mucho profesionalismo humanizado, que no es poco. Gracias a Iapos, por la rapidez con que me adjudicó un cardiodesfibrilador automático, el cual me fue implantando el día viernes 17 de mayo y se hizo cargo de los costosos estudios realizados durante mi internación. Mi más sincero agradecimiento y felicitaciones por el profesionalismo, el afecto, la contención recibida por parte de todos los que hicieron científica y humanamente lo posible para que hoy pudiera estar escribiendo esta carta.





































