¿Por qué los hutu odian a los tutsi en el centro de Africa? Nunca se ha estudiado a fondo el origen del odio, según Jim Mohr, de la Gonzaga University, que está desarrollando una nueva carrera académica enfocada en ese tema.
El trabajo se da a conocer precisamente en días en que el odio racial ha provocado en un pueblo del sur de Italia uno de los mayores enfrentamientos desde la Segunda Guerra mundial en Italia. Después de tres días de refriegas generadas por el ataque a inmigrantes por parte de residente del pueblo calabrés de Rosarno.
El objetivo del enfoque académico es explicar una condición que afecta a la humanidad desde que en la época de las cavernas un individuo miró con recelo a otro.
“¿Qué genera ese sentimiento de odio?”, pregunta Mohr, director del Institute for Action Against Hate (Instituto por una Acción Contra el Odio) de Gonzaga, universidad de la ciudad de Spokane, al oeste del Estado de Washington (EEUU). “¿Y cómo se puede combatir eso?”.
Gonzaga fundó el instituto hace una década, luego que algunos estudiantes negros recibieron cartas con amenazas. También comenzó a publicar un periódico de estudios sobre la intolerancia y el odio (Journal of Hate Studies), organizó una conferencia sobre el tema y ofreció este año su primer curso sobre el odio.
Los incidentes en Rosarno ocurridos en los últimos días dejaron 53 heridos, entre ellos 18 policías, y las autoridades zanjaron la cuestión trasladando a más de mil inmigrantes, la mayoría trabajadores ilegales provenientes de Africa Subsahariana.
Inclusive, trabajadores con permisos laborales abandonaron el pueblo por el clima beligerante que un comentarista político comparó con la violencia racial del Ku Kux Klan en EEUU en 1960.
La esperanza es que otras universidades imiten a Gonzaga, dijo Ken Stern, del American Jewish Committee (Comité Judío Estadounidense) en Nueva York, que ha participado en esta iniciativa. “Queremos abordar el tema del odio desde una perspectiva más inteligente”, manifestó.
Necesidad acuciante. Stern, quien lleva 20 años luchando contra el antisemitismo, dijo que la necesidad de estudiar el tema se hizo más acuciante con la aparición de organizaciones como Naciones Arias (Aryan Nations), que florecieron en esta región hace algunos años. De inmediato surgió un movimiento de resistencia, pero que no supo cuál era la mejor forma de combatirlo, afirmó Stern.
Los enfrentamientos ocurridos en el sur de Italia hace cuatro días comenzaron cuando jóvenes blancos en un auto dispararon con rifles de aire comprimido contra un grupo de trabajadores africanos que regresaban de sus tareas, hiriendo a dos de ellos.
Como respuesta, decenas de africanos quemaron autos y containers de basura, lo que generó la respuesta de los vecinos.
Stern dice que ni siquiera hay una buena definición de lo que es el odio.
Los filósofos ofrecen varias: René Descartes dijo que el odio era el impulso de rechazar algo que es malo. Aristóteles sostuvo que consistía en un deseo incurable de aniquilar un objeto.
En psicología, Sigmund Freud describió el odio como un estado del ego en que se quiere destruir la fuente de la infelicidad de uno.
Ayer, el Papa Benedicto XVI habló sobre los disturbios entre inmigrantes e italianos en el sur de Italia, alegando que los inmigrantes tienen derechos, deben ser respetados y son amados de igual manera por Dios. También denunció los ataques contra los cristianos coptos en Egipto, que dejaron siete muertos.
Gonzaga, una universidad jesuita, tiene cinco profesores de distintas disciplinas que abordan la cuestión del odio.
La idea de Jim Mohr es crear un centro académico donde se pueda emplear una cantidad de disciplinas, incluidas historia, psicología, estudios religiosos, antropología y ciencias políticas, para analizar el odio.
Iniciativas de este tipo a menudo generan polémicas. Hay quienes dicen que se trata de formas de atacar las estructuras de poder dominantes.
“Se tiende a dar por sentado que el culpable es un típico hombre blanco”, declaró Glenn Ricketts, de la Asociación Nacional de Académicos.
El número más reciente del Journal of Hate Studies contiene artículos sobre la opresión de los gays, los experimentos de los nazis con los judíos, la guerra contra Aryan Nations, que postula la supremacía de los blancos, y el apoyo de los milicianos musulmanes a los atacantes suicidas.
Heather Veeder, quien trabaja en el instituto, dijo que la organización tiene una misión importante: “El odio florece en sectores que no han sido iluminados por la educación”, declaró.
Stern opinó que resulta demasiado fácil atribuir el odio a la ignorancia. La gente puede tener muchos conocimientos sobre algo y odiarlo, destacó. El problema es cuando una persona o un grupo pueden privar de su humanidad a otra persona o grupo, catalogándolos de “distintos”, dijo Stern.




























