Las Abuelas de Plaza de Mayo ubicaron a la nieta número 96, hija de los
militantes desaparecidos Raquel Negro y Edgar Tulio Tucho Valenzuela, ambos secuestrados en enero
de 1978 en Mar del Plata. Se conocieron y formaron pareja en Rosario, Raquel estaba embarazada de
siete meses y cayó en la esquina de Luro y Catamarca, Tucho fue chupado en la tienda Los
Gallegos.
La hija de ambos nació en cautiverio en el Hospital Militar
de Paraná, junto a un hermano mellizo, que falleció horas después del parto. Raquel Negro terminó
asesinada en el baúl de un auto y luego arrojada al mar, según palabras del represor Eduardo Tucu
Costanzo.
En conferencia de prensa en la sede de Abuelas, con la
presencia del secretario de Derechos Humanos Eduardo Luis Duhalde, Estela de Carlotto confirmó la
identidad de una joven nacida el 26 de marzo de 1978 hija de Negro y Valenzuela, cuya identidad fue
omitida "para preservar el proceso", aunque aclaró que es una "chica sana y dispuesta que en estos
momentos está junto a su hermano para entrevistarse con la jueza" Myriam Stella Galizzi.
La causa se inició en el Juzgado Federal Nº 1 de Paraná, el
16 de mayo de 2005, a partir de la denuncia presentada por Guillermo Germano, coordinador del
Registro Unico de la Verdad, de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.
Las testimoniales de los empleados civiles del Hospital
Militar de los años 77 y 78, más las declaraciones de médicos y enfermeras del Instituto Médico de
Pediatría de Paraná, donde fueron llevados los mellizos, la beba viva y el varón ya fallecido e
introducidos con los nombres falsos "Soledad López" y "NN López", dieron los indicios de que se
trataba de los hijos de Raquel Negro.
Un preciso trabajo de la filial rosarina de Abuelas de
Plaza de Mayo llegó a la misma conclusión que la investigación judicial: la hija de Raquel y Tucho
fue dejada en la puerta de un convento y luego entregada en adopción.
Desde la otra punta de la historia, mientras avanzaba la
investigación, la nieta ahora restituida también empezó a dudar de su verdadero origen y se acercó
a las oficinas de Abuelas en Rosario expresando esas dudas. Entonces llegó una indicación judicial
para que se realizara una pericia genética y de allí surgió su pertenencia a la línea genética
Valenzuela-Negro.
La mujer que nació el 25 de mayo del 78 y hoy descubre su
verdadera identidad vivió en Rosario y en Paraná, y tiene tíos y otros familiares para conocer y
recomenzar, a los 30 años, su otra vida.
Tucho y la Quinta de Funes. Valenzuela protagonizó una de las historias más
escalofriantes de los años 70, contadas con absoluta maestría por Miguel Bonasso en su libro
Recuerdos de la Muerte. Como alto dirigente montonero de Rosario, estuvo detenido en la Quinta
Funes, el centro clandestino de detención que el II Cuerpo de Ejército pergeñó como un laboratorio
para transformar a ex montoneros en colaboradores que condujeran a la cúpula militar a su objetivo:
golpear a la cúpula guerrillera en el exilio.
Tucho fue el elegido para la operación que consistió en
"sacarlo" del país, llevarlo a México, y allí contactar a la conducción de Montoneros. Tucho simuló
colaboración, engañó a sus captores, escapó y denunció la maniobra en conferencia de prensa el 18
de enero de 1978.
Las denuncias de Valenzuela obligaron a los dictadores a levantar la Quinta
de Funes, que tomó fama internacional. Se suicidó luego, al verse cercado por una patrulla de la
Esma.