Victoria.— Es el primer monasterio benedictino fundado en Hispanoamérica, un
emblema para Victoria y un objetivo para muchos habitantes de la región que buscan allí reposo
espiritual. Y tiene historia, mucha historia para contar. La Abadía del Niño Dios cumple 110 años,
y lo celebra con lo mejor que tiene para dar: una misa solemne con sus tradicionales cantos
gregorianos, a la que seguirá la actuación de la Banda Municipal de Música, aunque esto queda
sujeto a las medidas que puedan adoptar los municipales de Victoria.
“La efemérides es por demás propicia para recordar con gratitud el
pasado, vivir con pasión el presente y abrirse con confianza y esperanza al futuro”, expresó
el padre abad, Carlos Martín Oberti. Oberti, citando una frase de Juan Pablo II.
La Abadía fue fundada el 30 de agosto de 1899 por la Abadía de Belloc
(Francia), y es el primer monasterio benedictino de Hispanoamérica. Pertenece a la Orden de San
Benito de Nursia, quien vivió en Italia en el siglo VI y escribió una regla para monjes, con sabias
y equilibradas normas de vida espiritual y de organización.
A fines del siglo XIX el entonces obispo de Paraná, Monseñor Rosendo de
La Lastra y Gordillo —quien soñaba con una comunidad de religiosos para su vasta— se
dirigió a la Abadía de Belloc para concretar su anhelo.
En 1903 el monasterio fue elevado a Priorato Conventual, alcanzó así la
autonomía y en 1929 se erigió como Abadía. El 29 de agosto de 1998, un año antes de cumplir su
centenario, se consagró la nueva iglesia abacial, de estilo neorrománico.



































