Evocando a esta letra del tango, vuelvo a repetir que 20 años no son nada. Por qué digo esto: pues apelando a la memoria del lector y a sus años, me entenderá: allá hace 50 años los entonces jóvenes de 18 años visionarios o tal vez con buena información decíamos que en la punta del balneario La Florida se haría un puente que cruzaría el río Paraná y las islas y llegaría a la ciudad de Victoria. En la otra punta de la ciudad se haría una autopista que nos uniría a Buenos Aires; por el lado oeste de la ciudad tendríamos otra autopista que nos uniría con Córdoba. Por otra parte, también se construiría el casino más importante de Latinoamérica. Pues bien, pese a mis años, estas obras pude verlas realizadas. Pasaron 50 años, tal vez 40 años y por qué no 30 años y también llegamos a alguna obra en 20 años. Y como dije: 20 años no es nada en la vida de mi querida ciudad. Eramos jóvenes que hacíamos constantemente y estábamos preparados para ver las obras citadas. Hoy al contar con ellas me siento realizado. Ojalá las más recientes generaciones tengan la visión de encarar nuevas e importantes obras.































