Durante el primer trimestre del 2023 el comercio bilateral entre ambas naciones alcanzó los u$s 4.387 millones, cifra que confirma la continua consolidación del gigante asiatico como socio comercial predilecto de Argentina. En la primera parte del 2023 el país asiatico provee el 18,8% de las importaciones argentinas y compró el 8,8% de las producciones nacionales.
De acuerdo al balance comercial de Indec, sólo el 10 por ciento de las importaciones argentinas se constituyen por bienes de consumo final y más del 40% se constituyen de bienes intermedios utilizados para la fabricación final de productos con sello local. Es decir, al ser un país semi industrial, Argentina importa en su mayoría bienes que permiten llevar adelante su producción industrial final.El intercambio comercial con China sigue esta lógica, los industriales locales importan una gran cantidad de bienes intermedios desde Asía.
El techo impuesto por la restricción de divisas norteamericanas, obstaculiza el libre desarrollo del trabajo industrial dificultando las previsiones de inversión futura y el crecimiento del empleo formal. Bastaría, para entender la dinámica, escuchar los desplantes y reclamos empresariales frente a la falta de insumos.
La medida anunciada el pasado miércoles por el Ministro de Economía, no sólo surge como consecuencia de una semana de alta volatilidad en materia cambiaria con destino a buscar aliviar la presión sobre los dólares y generar un ahorro importante para las arcas del Banco Central. Sino además, como un modo de alimentar la economía doméstica a base de insumos que se encuentren por fuera de la hegemonía del dólar.
Si el plan resulta exitoso, puede configurar una anomalía positiva para la economía argentina, crecer a pesar de la falta de dólares.
¿Por qué no antes?
Es por completo legítimo preguntarse por la lentitud en la decisión ejecutiva. Una estrategía de este tipo, que por ahora es pura promesa, no podría pasar desapercibida y, en efecto, no lo había hecho. Pero, llevar adelante decisiones de tal calibre deben ser acompañadas de un contexto internacional que lo permita. En un mundo que marcha hacia la desdolarización parcial los grados de libertad crecen y cada centímetro es sensible de ser aprovechado. Lo saben en Beijing, desde donde vienen lentamente abriendo esta posibilidad.
En el 2009, Argentina y China firmaron un swap de monedas. ¿Un Swap? es un acuerdo de intercambio recíproco entre dos monedas, en este caso, entre pesos y yuanes. Para llevarlo a cabo Argentina deposita pesos en el Banco Central Chino a cambio de que China deposite yuanes en el Banco Central argentino.
El swap funciona como un préstamo, puede ir desembolsando periódicamente y negociando de tanto en tanto.Hoy, Argentina cuenta con USD 5.000 millones -en yuanes- producto del acuerdo negociado con el Banco Central Chino durante 2020. Esta cifra está compuesta por cuatro desembolsos de USD 1.000 millones, sumando el quinto en mayo.
En el marco de este acuerdo se mantendrá la aprobación del Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA) para importar desde China, pero los plazos de disponibilidad de yuanes correrán mejor suerte que la de dólares. Entre otras cuestiones, el programa reduce plazos de acceso al Mercado único Libre de Tipo de Cambio (MULC) de 180 a 90 días.