“Hay dos modelos bien claros, uno que fomenta la industria y otro que prioriza la valorización financiera”. Así lo enfatizó Roberto Cristiá, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (AIM) de Rosario, entidad que cumplió 80 años y que viernes pasado una cena aniversario de la que participaron más de 500 empresarios y dirigentes sociales y políticos. Estuvieron el gobernador Omar Perotti y el intendente Pablo Javkin.
La entidad gremial empresaria que representa especialmente al sector pyme de la región, se siente íntimamente vinculada con la historia rosarina y con su identidad productiva y social. “El crecimiento de la ciudad vino siempre acompañado del crecimiento de la industria metalúrgica”, resumió su actual presidente, Roberto Cristiá, para quien no es indiferente el resultado de las próximas elecciones, porque en ellas se juega un modelo de país. “Según quien gane, tendremos distintos rumbos”, dijo.
El entramado productivo de Rosario se fue gestando de la mano aquellos obreros que fueron desalojados del campo por la tecnificación y llegaron a la ciudad e instalaron en el fondo de sus casas pequeños talleres metalúrgicos. Pero también fue un proceso apalancado por la escasez de productos industriales derivada de las guerras mundiales, que incentivaron una mayor demanda.
Esa estructura dio lugar a una nueva burguesía en ascenso, también conformada por inmigrantes, que se fue haciendo lugar entre los sectores capitalistas de Rosario en las primeras décadas del siglo pasado.
El proceso se fue consolidando en el tiempo y permitió, por caso, que la industria en la región y el país hoy acumule “más de 30 meses de crecimiento permanente en materia de empleo, aún en un proceso de tecnificación importante”, relató Cristiá y también remarcó que el uso de la capacidad instalada en el sector pyme alcanza el 72%, superior casi en cuatro puntos al 68% que logró la industria en general, y lograr así “el máximo de los últimos 6 ó 7 años”, dijo esperanzado en que ese proceso se mantenga.
Para el empresario, el crecimiento del sector industrial está íntimamente relacionada con el acceso a buenas condiciones de financiamiento. “Cuando la tasa de interés real es positiva, o sea, supera la inflación, la industria va para atrás y eso fue siempre así, ocurrió durante la dictadura, durante la década del 90 y del 2015 al 2019”, dijo en forma tajante. En cambio, “cuando la tasa de interés real empata a la inflación o es negativa la industria y el resto de las actividades progresan y baja la desocupación”, agregó.
Empleo y producción, de la mano
A la hora de perfilar al sector, Cristiá hizo mucho hincapié en el binomio producción y empleo, sin escindirlos. Explicó, por caso, que antes de que comience la década del 90, el gremio metalúrgico (UOM) tenía en el país 350 mil afiliados y en 2001 ese número se redujo drásticamente a 70 mil. “Si queremos un país inclusivo, con seguridad, tenemos que lograr que todo el mundo tenga un trabajo digno, registrado y eso se hace fomentando la industria, porque es el único sector con menor empleo en negro”, afirmó.
El presente los encuentra con muchos interrogantes. “Estamos con una gran incertidumbre porque no sabemos cuál va a ser la tasa de interés que va a aplicar el próximo gobierno electo”, dijo.
También recordó que en estas ocho décadas de vida de AIM, el sector tuvo un proceso de fuertes cambios. “Por un lado, el desplazamiento de las fábricas del centro, primero a los barrios y también a algunas ciudades cercanas”, indicó. Recordó como anécdota que en Rosario, en pleno centro (Urquiza entre Sarmiento y San Martín) “hubo una fábrica de ventiladores que fue muy grande”. El otro proceso que mencionó el dirigente fue la tecnificación. “Para poder subsistir y competir tenemos que tecnificarnos permanentemente, de modo de aumentar la productividad, bajar costos, comprar máquinas más modernas”, agregó y destacó el camino actual hacia la industria 4.0.
Sin embargo, aclaró que ese proceso, a diferencia de lo que muchos creen, no va en detrimento de la mano de obra. “Cuantos más robots tenga en mi fábrica, mejores costos tengo, y así voy a poder producir y vender más, compitiendo incluso con lo que viene de afuera. Entonces, esa nueva máquina termina salvando los puestos de trabajo”, detalló. Un proceso que se observó en Italia en los años 90 cuando era el propio Estado el que subsidiaba la modernización de la industria para sostener las fábricas y el empleo.
“En estos 80 años estamos orgullosos de la tarea que hizo la asociación”, resumió Cristiá y explicó que la entidad acompañó varios procesos como la creación de cámaras (como la de estufas, ventiladores y planchas) y el acompañamiento de reclamos de políticas antidumping para sostener a ese sector frente al avance de la importación. También una empresa como Seguro Metal, que nació dentro de AIM aunque ahora ya no están vinculados. Actualmente y con la llegada de nuevas generaciones de dirigentes a la comisión directiva “hay ideas y proyectos renovados”, dijo Cristiá y resaltó uno de los primeros que es “llegar a fin del año que viene a 1.000 asociados”.
Para eso hizo un llamado a todos los industriales del Gran Rosario para sumarse “porque entre todos vamos a hacer una industria mejor y más fuerte”, concluyó.
Durante la cena aniversario de la AIM realizada en el salón Metropolitano, tanto el gobernador Perotti como el intendente Javkin destacaron la expansión fabril de los últimos dos años y medio, tanto en la provincia como en Rosario. Y también coincidieron en destacar el trabajo realizado para asegurar una reactivación rápida de la producción industrial en el marco de la cuarentena instrumentada para enfrentar la pandemia de Coronavirus.
Perotti recordó la instrumentación del programa de financiamiento Santa Fe de Pie, que desembolsó más de $ 26 mil millones para apuntalar inversiones en el sector productivo, mientras que Javkin recordó la sanción de la ordenanza de suelo industrial, a fines de 2020, que aceleró la radicación de 85 emprendimientos productivos, de los cuales, “los 15 más importantes fueron rosarinos”.
El factor más relevante para esta expansión fue, de todos modos, la política económica e industrial del Estado nacional. En ese punto, los industriales metalúrgicos pidieron “no volver al modelo de especulación financiera”. Y el gobernador advirtió: “No cualquier gobierno da lo mismo, no cualquier medida da lo mismo”.