El índice de pobreza bajó más de diez puntos en el Gran Rosario entre la segunda mitad de 2024 y el mismo período de 2025. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el porcentaje de la población que no alcanzó a cubrir con sus ingresos el costo de una canasta básica de bienes y servicios fue del 22,3%. La tasa de indigencia bajó de 8,55 a 3,9% en el mismo período.
Aunque no se sienta en la vida cotidiana, para las estadísticas nacionales la cantidad de pobres en la región se redujo en un año de 439.203 personas a 303.598. Es decir que 135.605 personas salieron de la pobreza.
Otro logro estadístico se alcanzó en el indicador de indigencia, es decir la cantidad de personas de la región que no cubrieron con sus ingresos el costo de una canasta básica de alimentos. Más de 61 mil personas salieron de esa situación en un año, hasta llegar a un mínimo de 53.378.
Esta fuerte reducción de los índices acompaña la del conjunto de los aglomerados que releva en Indec. Entre fines de 2024 y 2o25, la tasa nacional de pobreza bajó de 38,1% a 28,2% y la indegencia, de 8,2% a 6,3%.
Para entender qué el Indec registras estas bajas en los índices de pobreza e indigencia en medio de estadísticas contundentes sobre caída de empleo, aumento del desemple y subempleo, reducción del salario real, cierre de empresas y fuerte baja de la inversión y el consumo, hay que meterse en las discusiones metodológicas que históricamente rodearon la difusión de estos indicadores.
Explicaciones
El Observatorio de la Deuda Social de la UCA (Odsa), consideró importante diferenciar entre “el fenómeno de la pobreza y su instrumento de medición”.
“En contextos de alta volatilidad, la medición de la pobreza por ingresos tiende a ser menos precisa”, advirtió y aclaró que “aunque la caída es real, su magnitud se encuentra sobrerrepresentada”.
Ello se explica, en primer término, por una mayor captación neta de ingresos laborales y no laborales por parte de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), derivada tanto de cambios en el cuestionario como de un mejor registro en un escenario de menor inflación. “Este avance metodológico, que debe ser valorado positivamente, condiciona, no obstante, la comparabilidad con series de ingresos, indigencia y pobreza previas”, subrayó.
También influye en la sobrerrepresentación la persistencia en la utilización de canastas básicas construidas sobre la estructura de consumo de 2004-2005, no actualizadas a la información de 2017-2018. “Durante 2024, en un escenario de fuerte recomposición de tarifas y de precios regulados, dicha desactualización limita la capacidad de la medición para reflejar con precisión la situación efectiva de los hogares”, apuntó.
En el caso de la baja de pobreza en el segundo semestre de 2025 es probable también, y así lo advierten algunas consultoras, que se trate de una foto vieja. Distintos datos dan cuenta de que la situación de ingresos sufrió un duro deterioro a partir del último trimestre del año.
Con los últimos datos del Indec, se puede observar también que el Gran Santa Fe registró una tasa de pobreza del 30,6% , con un 9,3% de indigencia. En el caso del aglomerado Villa Constitución - San Nicolás, esas tasasfueron de 33,8% y 8,9%, respectivamente.