Economía

"La potencialidad del centro es única"

El secretario de Desarrollo Económico de Rosario, Sebastián Chale, analizó el cierre de Falabella. La actividad local frente a la segunda ola de Covid

Domingo 18 de Abril de 2021

El cierre definitivo del local de Falabella en Rosario dejó más de un centenar de despidos y sacudió a la ya golpeada actividad comercial de la zona céntrica. El Secretario de Desarrollo Económico y Empleo de la Municipalidad, Sebastián Chale, analizó el impacto de esta salida y se refirió a las alternativas para reanimar la peatonal. Esto en un marco en el que la segunda ola de Covid y las medidas para contenerlo pueden impactar en la reactivación que venía experimentando la economía local.

—¿Qué impacto tiene el cierre del local de Falabella?

– Tiene dos grandes impactos al mismo nivel: por un lado desde el punto de vista del empleo directo y por otro, el cierre de una esquina tan emblemática. Falabella tuvo el mérito de rescatar la esencia de lo que fue históricamente la tienda La Favorita, tal vez el ícono comercial más importante de la ciudad. Por eso, este cierre nos ha golpeado en nuestra rosarinidad. Es importante destacar que de ninguna manera podemos catalogar a ese local y esa esquina como en decadencia, más allá de la situación coyuntural por la pandemia, las restricciones y hasta un cambio en la tendencia del retail en el mundo, donde el comercio electrónico también viene pisando muy fuerte y ha cambiado muchas cosas. El valor comercial del inmueble, desde mi punto de vista, sigue intacto y por supuesto un valor patrimonial muy importante para la ciudad.

—¿Se baraja alguna alternativa para volver a ocuparlo?

– Desde el municipio manifestamos nuestra total colaboración con los dueños del inmueble para facilitar el recambio de esa locación comercial. Hay firme interés en mantenerlo activo, funcional y por supuesto enfocado en el uso comercial que ha tenido históricamente. Insisto, es una joyita que tiene la ciudad y por supuesto confiamos en que va a despertar interés de potenciales inversores para hacerse cargo.

—¿Hay algún otro actor que haya mostrado interés en alguna locación grande en Rosario con este movimiento y valor comercial?

– La oferta comercial es posible solamente con las innovaciones y con los cambios propios de este tiempo. De alguna manera, en la última etapa Falabella se había diversificado y tenía una oferta bastante variada. A la par, desarrolló una plataforma digital como la mayoría de las grandes cadenas del mundo. Antes de este episodio, nostros veníamos teniendo conversaciones, en el marco de nuestro plan de revitalización para la zona, con diferentes operadores gastronómicos de la ciudad, incluso con algunos operadores que tienen algunos emprendimientos fuera de Rosario. Porque en la peatonal, el centro y microcentro se requiere, además de la inversión en estética, el cambio en cuanto a su fisonomía general. Ello también implica una renovación en la oferta y algunos usos que hagan que sea tan atractivo pasear por la peatonal como por alguno de los de los centros comerciales a cielo abierto de la ciudad. La clave sigue siendo la misma: tener una oferta gastronómica, además del atractivo urbanístico, patrimonial y la ubicación. Obviamente que siempre hay elementos para pensar que en el corto plazo hay más obstáculos que los que a uno le gustaría. Por ejemplo, la pandemia y algún costo de alquiler. Pero también en ese sentido estamos trabajando con la cámara inmobiliaria y con el Colegio de Corredores Inmobiliarios para encontrar comprensión en cuanto a que los valores de los alquileres deben moderarse para permitir la ocupación. Lo peor que puede pasar es que un local cualquiera quede vacío durante mucho tiempo.

—¿Cómo se podría hacer eso?

–Nosotros facilitamos varios acuerdo a través de nuestra Oficina Municipal de Alquileres y también incluso en conversaciones. Durante la peor etapa de la cuarentena del año pasado hubo alquileres comerciales que se rebajaron un 50% para mantener locales funcionando y creemos que esa es la mejor manera de comprender que cuando queda vacío un local le afecta al conjunto, y en definitiva empieza un círculo vicioso que uno no sabe dónde termina. Todavía estamos en una etapa preocupante pero no ha llegado al extremo de la desertificación. Por supuesto que hay que tener una acción fuerte para evitarlo y obviamente yo insisto en que la potencialidad del centro rosarino es única.

—¿Hay comprensión en el sector de parte en ese sentido? Porque siendo que algunos rebajaron muchísimo los alquileres en el momento más duro de la pandemia, cuando la cosa se empezó a reactivar sobre fin de año nuevamente se volvieron a activar la reactualización de los precios.

–No en todos los casos. Yo creo que hay una ventaja que es que en Rosario todavía podemos sentarnos a una misma mesa y en general hay conocimiento de las partes para encontrar esos niveles de acuerdo y construir ese consenso. Diría que no es generalizado: claramente tenemos sectores, tramos de la peatonal qué históricamente están en situación de abandono o locales que hace años que están en desuso, sin explicación alguna, incluso en los mejores momentos del comercio, hace 8 ó 10 años. Hasta hemos pensado en normativas que penalicen una tenencia de ese tipo. De todas maneras, hay un núcleo que está sufriendo el cambio, como bancos que ya no requieren de tanta atención presencial y oficinas que lo han reemplazado por el home office. Considero que, combinando algunas acciones directas de corto plazo con alguna intervención que haga el municipio, más algunas inversiones en el sector privado que renueven la oferta, podemos revertir la tendencia.

—En este sentido, la realidad de los comercios de la peatonal Córdoba es muy distinta a los de los barrios.

–Es correcto. En diciembre había 12,5% promedio de locales desocupados en la ciudad. Ello es dos o tres veces el nivel de un año normal. Y es muy desigual geográficamente: en el centro eso está entre 16% y 20%, y entre 23% a 24% en las galerías. Pero en Tiro Suizo, Belgrano, Azcuénaga, Echesortu, inclusive en la avenida Alberdi, ocurre lo contrario. Diría que alguno de estos barrios están casi con ocupación plena.

—De esas experiencias ¿qué se puede aplicar para el centro?

–Un modelo es el que aplicó en forma pionera la avenida Alberdi, con un gerenciamiento y cierta coordinación entre comerciantes para generar inversión en gastronomía para “competir” con los shoppings que se instalaron en aquella zona de la ciudad, en 2004. Obviamente nada se puede hacer con planificación y voluntad si no hay alguna tendencia de crecimiento de la oferta y que las ventas acompañen. Y con una participación del municipio, como se hizo también en zona de Echesortu, con una inversión en iluminación, todo lo que requiere el equipamiento urbano. Esa me parece que es la clave, complementado con algunos usos que permitan también la circulación nocturna, que se perdió mucho en el centro. Sin gastronomía y sin la posibilidad de tener espectáculos y una oferta cultural, pierde el atractivo. En eso la pandemia y las restricciones impiden la evolución rápida de ese proceso, pero esa es la línea general que vamos a seguir.

—La actividad económica en la ciudad empezó a repuntar después de un buen fin de año pero ahora se abren interrogantes por la segunda ola de Covid. ¿Qué están proyectando en función de cómo se dio esta situación?

–En nuestra ciudad estamos alrededor del 5% del crecimiento en enero y febrero. Es un efecto rebote, siguiendo la inercia de diciembre. Proyectábamos una segunda ola un poco más tardía pero está claro que esto se adelantó. Creo que la tendencia y el empuje que están teniendo las actividades industriales propias de esta zona como electrodomésticos, línea blanca, maquinaria agrícola, autopartes, va a seguir. El gran interrogante es qué va a ocurrir con el comercio. A partir de estas limitaciones que más bien tienen que ver con reducir la movilidad de noche, lo más afectado probablemente será gastronomía y esparcimiento. Ya antes del nuevo nacional hicimos un refuerzo del protocolo sobretodo de ventilación y uso del aire libre en gastronomía y en las actividades. Eso se va a reforzar y desde ya creo que es la clave para que esta decisión del gobierno nacional cumpla un resultado sanitario efectivo, con mucho control pero también mucha obediencia en el cumplimiento.

—¿Está previsto disponer de alguna ayuda económica para los sectores más afectados por las restricciones?

–Cada nivel del Estado tiene responsabilidades y posibilidades más grandes unos que otros y, en ese sentido, el más limitado es el Estado municipal. Estuvimos reunidos con funcionarios provinciales renovando aportes y asistencia para todo lo que es organización de eventos, fiestas y demás, que es un sector muy castigado. En el Concejo se tramitaron algunas exenciones para los sectores más afectados, y fueron aprobadas unas cuantas. Eso es un poco lo que desde el municipio se puede. Cuando cae la actividad, el municipio lo siente automáticamente y no permite mucho más. Incluso las líneas especiales de crédito que se dispusieron el año pasado prácticamente agotaron el cupo que hasta el propio Banco Municipal dispone. Entendemos que están en estudio algunas medidas de índole nacional que darían algún respiro alas actividades más tocadas por estas nuevas restricciones.

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