Mercados

La política monetaria versus la fiscal

Domingo 26 de Marzo de 2017

Cualquier candidato que ganara tendría los problemas actuales. No se podía seguir como estábamos, y el cambio sería doloroso. ¿Qué hacemos?, ¿En qué invertimos? y ¿Cómo esperamos?

El presidente del Banco Central sale a defender al peso y dice que intervendrá en el mercado con una tasa de interés por encima de la inflación, con el fin de que los argentinos ahorren pesos y no se sientan defraudados.

El país vivió durante años estafando a los ahorristas en pesos, de allí el enorme amor de los argentinos por el dólar. Sin embargo, esta noble medida de defender el peso tiene sus consecuencias. Una tasa de interés positiva (por encima de la inflación) posterga consumo e incentivo ahorro. A la larga, esto debería hacer bajar la inflación, lo que sucede es que en el corto plazo la inflación será elevada, porque hay que subir las tarifas públicas que son el punto inicial de los costos del universo de productos que se transan en el mercado.

El Banco Central juega a subir la tasa por encima de la inflación esperada, no se ocupa del tipo de cambio y busca reducir la inflación. El impuesto inflacionario es el que más afecta a los que tienen escasos recursos, lo que mejor le puede pasar al país es tener menor inflación y que el tipo de cambio pierda volatilidad. Menos inflación, crédito en pesos a mayor plazo, emerge el crédito hipotecario, los ciudadanos pueden acceder a una vivienda digna y suben las propiedades.

La contracara de un escenario con menor inflación y tipo de cambio estable, es que las empresas deberán hacer más esfuerzos en reducir sus costos y buscar más escala para ser rentables.

En el gobierno kirchnerista la tasa de interés era negativa contra la inflación, lo que era una estafa para los ahorristas. Sin embargo, los tomadores de crédito tenían tasas negativas e invertían en negocios que muchas veces no eran tan rentables, ni estratégicos para el país. Durante décadas la tasa de interés negativa no trajo como correlato mayor crecimiento económico. Los países que crecen tienen tasas de interés positivas, pero su política fiscal no es la de Argentina.

La política fiscal argentina es un espanto. El gasto supera largamente a los ingresos, y el cúmulo de impuestos que deben pagar los emprendedores hace que en muchos casos la ecuación no cierre. Eso invita a pasar a la informalidad, el Estado se desfinancia ante este escenario, incrementa el déficit fiscal, y como consecuencia, sobreviene una crisis que termina con una espiral inflacionaria y ajuste del tipo de cambio.

En la actualidad, el déficit fiscal está siendo financiado con endeudamiento. Como se toma deuda en dólares para financiar pesos, el tipo de cambio baja, y potencia los problemas de competitividad.

Necesitamos un presupuesto público superavitario, pero hoy las restricciones políticas y sociales mandan. Resulta imposible subir tributos y bajar gastos, el endeudamiento es el atajo. La Argentina debe esperar un shock externo para salir de la crisis que atraviesa. Una suba de los precios de sus exportaciones o un nuevo nicho de productos para exportar.

El problema de todo lo hasta aquí vertido es el mientras tanto.

. - Mientras tengamos un tipo de cambio bajo e impuestos altos, será difícil competir con el mundo; en la medida que el peso recupere reputación, los empresarios deberán tomar créditos pensando en el modelo de negocio y su potencial rentabilidad, y no en la simplificación que caen habitualmente, midiendo la tasa de financiamiento versus la inflación; una menor inflación favorece a las clases sociales de menores recursos, pero obliga a los emprendedores a buscar más escala, e invertir capital propio. El problema es que no hay cultura asociativa para enfrentar este problema.

En materia de inversiones, si el gobierno triunfa en su defensa contra el peso, no hay duda que las inversiones en pesos serán más rentables que las en dólares. Los que apuestan al dólar esperan que el gobierno fracase. Por lo visto, estamos llenos de conspiradores: se atesoraron u$s 5.300 millones en los últimos 90 días.

Estamos en crisis, y salimos todos juntos, si no lo entendemos estamos al horno. Invertir en tu negocio es lo mejor, no lo demores.



www.salvadordistefano.com.ar

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