La inflación oficial de 2008 fue de 7,2 por ciento en 2008, luego de que en
diciembre el índice de precios al consumidor (IPC) registrara una suba de 0,3 por ciento, según
informó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). En tanto, según las cifras
oficiales —que siguen siendo cuestionadas incluso por los propios trabajadores del organismo
estadístico— los precios mayoristas aumentaron 9 por ciento en todo 2008, tras caer 0,1 por
ciento en diciembre.
A su vez, el costo de la construcción subió 14,3 por ciento a lo largo de 2008,
un indicador que según el Indec se mantuvo sin cambios durante diciembre.
Con el aumento de 0,3 por ciento en diciembre la información oficial muestra una
desaceleración de la inflación durante el último bimestre del año, generada a partir de un menor
ritmo de actividad económica producto de los coletazos de la crisis internacional. "La evolución de
los precios en el último trimestre de 2008 se parece más a los datos del Indec, a diferencia de lo
que ocurría en la primera mitad del año", puntualizaron los empresarios supermercadistas de Rosario
(ver aparte).
Un tercio más baja. Por otra parte, la inflación anual publicada por el Indec
responde exactamente a las previsones del presupuesto del año pasado, aunque es al menos un tercio
de las proyecciones que realizaron estudios privados.
Esta diferencia, entre otras cuestiones, afecta directamente a los bonos de
deuda argentinos que se ajustan por inflación y fue uno de los motivos de la caída de los precios
de estos papeles.
La suba de precios fue uno de los problemas centrales de la economía hasta el
inicio del último trimestre y por entonces existían estudios privados que la situaban cerca del 30
por ciento. Sin embargo, en octubre en sintonía con la explosión de la crisis financiera
internacional, se produjo un freno en la actividad económica y esto provocó una merma en los
niveles de consumo de las familias que apaciguó la presión sobre los precios.
Así se pasó de una economía recalentada por un exceso de demanda a un escenario
donde la oferta empieza a superar los requerimientos de los consumidores.
Pese a las restricciones en la información publicada por el Indec, los rubros en
los que se registraron los mayores aumentos fueron: educación con un alza estimada del 16 por
ciento para 2008 y alquiler de vivienda, con un incremento de 15 por ciento.
En tanto, los de menores avances fueron: alimentos con una suba anualizada de
5,5 por ciento e indumentaria con incremento de 6,5 por ciento. A su vez, atención médica aumentó
10,1 por ciento; esparcimiento 9,8 por ciento y transporte 6,3 por ciento.
El registro del IPC de diciembre indica que las principales subas recayeron en
indumentaria (1,4 por ciento); equipamiento y mantenimiento del hogar (0,7 por ciento), atención
médica y gastos de salud 0,5 por ciento y esparcimiento 0,4 por ciento.
En tanto, se registraron descensos en los rubros educación (-0,2 por ciento) y
transporte y comunicaciones (-0,1 por ciento).
La estadística desagregada mostró que las mayores alzas de diciembre
correspondieron a darios y revistas (4,1 por ciento), ropa interior (2 por ciento), calzado (1,8
por ciento), bebidas no alcohólicas (1,7 por ciento) y turismo (1,5 por ciento).
Pobreza e indigencia. Con estos datos para el Indec los alimentos básicos se
mantuvieron prácticamente sin cambios en 2008. Así se desprende del valor asignado a la canasta
básica alimentaria (CBA), que para el organismo alcanzó a 444,04 pesos en diciembre para una
familia tipo, apenas 0,42 por ciento por encima del valor con el que cerró 2007.
La CBA está compuesta por alimentos esenciales para la supervivencia de un grupo
familiar integrado por un matrimonio y dos hijos durante un mes.
En tanto, para no caer en la pobreza, una familia tipo debió reunir en diciembre
último 979,85 pesos según el Indec. Ese fue el valor que le asignó a la canasta básica total (CBT),
que le suma a la CBA una serie de servicios mínimos y que según el Indec en todo 2008 subió apenas
2,58 por ciento.